¿Cuál es la relación del ejercicio con las comidas?

Durante el ejercicio se requieren cambios hemodinámicos y hormonales que hacen difícil el proceso de digestión y absorción de los alimentos. Por lo tanto se debe procurar no tener comidas abundantes, en especial ricas en grasas o condimentos, de 2 a 3 horas antes de una sesión de ejercicio intenso. Por otra parte, el ejercicio prolongado exige que el deportista consuma agua, electrolitos, y glucosa en forma abundante inmediatamente antes, durante y después del ejercicio. Las personas que prefieren madrugar no necesitan desayunar antes del ejercicio pero deben asegurar la ingesta de líquidos que corrija la deshidratación del ayuno nocturno usualmente mayor a ocho horas. Si el ejercicio es de baja intensidad existe mayor flexibilidad y se puede ingerir alimentos inclusive durante el ejercicio.
El objetivo final es mantener un adecuado equilibrio entre el gasto o pérdidas de nutrientes y líquidos y ajustar los aporte en forma sistemática.