blog | Obesidad: un negocio redondo

Fotografía adaptada de Kyle May/Flickr

 

La epidemia de sobrepeso y obesidad es sin duda una legítima preocupación para todos los profesionales de la salud y las autoridades de salud pública. Lo que quizás no todos vemos con claridad es la complejidad del “negocio” e implicaciones económicas de este fenómeno.

En primer lugar, está bien documentado que los costos en salud se incrementan exponencialmente con el sobrepeso y la obesidad. Estos pacientes se enferman más, requieren más medicamentos, se complican más durante y después de cirugía y su reintegración a la vida productiva es más difícil. Sin ser experto en temas administrativos o financieros, surgen algunos interrogantes: ¿Quién debe pagar o asumir estos costos? ¿Para dónde van esos dineros? ¿Quién es responsable de prevenir esta cadena de problemas? Las respuestas son igualmente complejas, pero me permito alertar sobre algunas opiniones, no siempre basadas en evidencia científica y frecuentemente buscando un lucro personal, empresarial o hasta político.

¿Quién debe pagar? Si una aerolínea, tren o bus cobran dos puestos a alguien que no cabe en un puesto, parece justo que esa persona pague el doble del respectivo tiquete. Pero ¿si alguien gasta en su propia salud el limitado presupuesto de otros 10 o 20 colombianos, el estado debe cubrirlo, quitándole inevitablemente recursos básicos como seguridad alimentaria, vacunas, saneamiento ambiental, vivienda o educación a la población más vulnerable? La respuesta duele más o menos dependiendo de qué lado este cada uno. Y si los costos de los medicamentos o procedimientos para controlar la obesidad corresponden a los recursos de cientos de colombianos, ¿quién define responsabilidades y equidad en salud?

¿Para dónde va el dinero? No estoy seguro, pero sé que los profesionales de la salud recibimos una parte en honorarios por prestar nuestros servicios, la industria farmacéutica sigue creciendo según demanda masiva de productos relacionados con el tema y el mercado, o como dicen los expertos “su majestad el mercado”, define el futuro, no importa si está bien, si es justo, ni siquiera si existe ciencia o evidencia convincente. Mientras exista demanda vale la pena.

¿Quién es responsable de prevenir? Nuestra falta de claridad en esta respuesta también es una oportunidad de negocio. Si la clave fuera comer menos, todo actor de la sociedad que facilite o promueva el peligroso “hábito de comer y disfrutarlo” debería cuestionar su propia responsabilidad: las madres, las abuelas, los odontólogos, las cafeterías, los restaurantes, los hoteles, los eventos sociales, la agricultura, la ganadería, la lista sería interminable. Si por el contrario, la clave fuera el sedentarismo, los culpables serian la televisión, la tecnología, la industria automotriz, los ascensores o la maquinaria agrícola e industrial. ¿Usted qué opina?

 

JD

 

 

Fotografía adaptada de Kyle May/Flickr, usada bajo licencia Creative Commons.