alcohol

blog | Ejercicio y sexo

 

Estas dos actividades o fenómenos fisiológicos tan complejos como primordiales para la supervivencia y evolución de la especie no dejan de interactuar y generar mitos e inquietudes. Ambos están rodeados de aspectos espirituales, psicológicos, fisiológicos y bioquímicos.

La pregunta más frecuente sobre el tema por estos días es si nuestros futbolistas deben o no tener relaciones sexuales para optimizar o no perjudicar su rendimiento deportivo. Tengo que confesar que ha sido la pregunta más frecuente en el salón de clase y en la mayoría de conferencias o reuniones sociales. Pensaba que a los deportistas les interesaba más el tema de las proteínas o la hidratación o el ácido láctico.

Hay que aclarar la frecuente sobreestimación del gasto calórico y de energía durante la actividad sexual. Que uno queda cansado, agotado, fatigado, relajado, feliz o dormido no quiere decir que el gasto de calorías haya sido muy alto.

Brevemente, el gasto de energía está dado por dos factores: la intensidad y la duración. Aunque para algunos la intensidad de la actividad sexual es relativamente alta, sobre todo si es inusual o tienen mala condición física, para las personas con buena condición física no supera la mitad de su capacidad máxima en ejercicio, sería como subir escaleras o trotar suavemente.

Algunos lectores de alto rendimiento en la cama se podrán sentir ofendidos, pero les aseguro que pueden realizar mucho más ejercicio que el que creen. Pero la clave de la discusión está en la duración. Aunque se ejerciten muchos de nuestros músculos con gran emoción, es realmente difícil sostener esta actividad por muchos minutos, por lo cual el gasto calórico total es modesto.

Por otro lado está el potencial efecto negativo sobre el rendimiento físico y mental. No existen estudios serios sobre el tema, entre otros porque es muy difícil mantener un diseño experimental riguroso para responder estos interrogantes. La gran mayoría de autores está de acuerdo hoy en día en que no es perjudicial y en algunos casos podría ser favorable para facilitar una buena relajación y un buen sueño la noche anterior a la competencia. Los casos de mal rendimiento asociados con el sexo la noche o en las horas anteriores están rodeados de varios factores que sin duda han demostrado ser nocivos para el óptimo desempeño deportivo, como el cigarrillo, el alcohol, las drogas y la falta de sueño. Buena suerte y buen sexo, con su pareja, a todos nuestros deportistas!

 

JD

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en mayo 17 – 2014

Fotografías de sahxic, usada bajo licencia Creative Commons.

blog | Buenos propósitos para el 2014

 

Qué bueno es aprovechar la energía y la motivación de un nuevo año para replantear las metas personales y profesionales, sacar más tiempo para la familia y los amigos, retomar pasatiempos preferidos, bajar por fin unos kilos, y así, recuperar la salud que inexorablemente declina con la edad.

Las presiones económicas, sociales y culturales nos van desviando progresivamente de las metas que nos trazamos en la vida. Cuando hemos gozado de todo el potencial de nuestro cuerpo y mente, en especial en la juventud, es difícil entender la fragilidad de la que estamos hechos. Sólo la recordamos cuando alguien cercano padece una enfermedad o un accidente.

Quiero resaltar cinco conductas que según la medicina preventiva moderna podrían cambiar radicalmente el panorama de nuestra salud: reducir al mínimo el consumo de alcohol, erradicar el cigarrillo, comer menos calorías y más frutas y verduras, dormir bien y hacer ejercicio una hora diaria.

Sabemos que el alcohol ha matado a millones de seres humanos, por accidentes, violencia, cirrosis, pancreatitis, hemorragias digestivas, cardiopatía, depresión respiratoria y broncoaspiración. Vivimos en una sociedad que convive con este y otros tóxicos probablemente gracias a una muy hábil estrategia de mercadeo.

Otro tóxico bien tolerado y arraigado socialmente es el tabaco. Hace varias décadas que la Organización Mundial de la Salud lo considera como la primera causa prevenible de enfermedad y muerte. Están bien documentadas sus consecuencias económicas y en salud como infarto, trombosis cerebral, gangrena, amputaciones, enfisema, envejecimiento prematuro, cánceres de pulmón, boca, lengua, faringe, laringe, esófago y estómago, leucemia, demencias, Alzheimer, mal aliento y disfunción eréctil.

Otro hábito de gran importancia para la salud física y mental es el buen sueño. Aunque existen diferencias en la cantidad de horas necesarias para cada persona, la gran mayoría necesitamos 7 a 8 horas de sueño de buena calidad. La falta de sueño se ha asociado con trastornos emocionales y cognitivos, alteraciones en el apetito, sobrepeso y obesidad, fibromialgia y alteraciones neuroendocrinas.

Por último está el reto de superar el sedentarismo al que se le atribuyen millones de muertes en magnitudes similares a las del tabaco. La industrialización y urbanización han reducido dramáticamente la necesidad que teníamos de gastar energía. Si no logramos que todos seamos más activos en nuestra vida cotidiana y realizamos por lo menos una hora diaria de ejercicio moderado o vigoroso, la epidemia de diabetes, enfermedad cardiovascular y cáncer va a seguir matando cada vez a más personas y acabando con los pobres recursos de los sistemas de salud.

Estas cinco conductas podrían tener un impacto real inmediato en la salud de todos. No esperemos a perder la salud, no esperemos al otro año.

JD

 

 

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en enero 25 – 2014

Fotografía de Geoffrey Archer usada bajo Licencia de Creative Commons

 

La utilización del alcohol en los deportes

 

Con base en un análisis exhaustivo de las investigaciones disponibles relacionadas con los efectos del alcohol sobre el rendimiento físico humano, la posición del Colegio Americano de Medicina Deportiva (ACSM, por sus siglas en inglés) es que:

1. La ingesta aguda de alcohol puede provocar un efecto dañino sobre una amplia variedad de destrezas psicomotrices como el tiempo de reacción, coordinación óculo–manual (ojo-mano), precisión, equilibrio, y coordinación compleja.

2. La ingesta aguda de alcohol no va a influir sustancialmente en el funcionamiento fisiológico o metabólico esenciales para el rendimiento físico, como por ejemplo el metabolismo energético, el consumo máximo de oxígeno (VO2máx), la frecuencia cardiaca, el volumen latido, el gasto cardiaco, el flujo sanguíneo muscular, la diferencia arteriovenosa de oxígeno, o las dinámicas respiratorias. El consumo de alcohol puede dificultar la regulación de la temperatura corporal durante ejercicio prolongado realizado en un ambiente frío.

3. La ingesta aguda de alcohol no mejorará y podrá reducir la fuerza, la potencia, la resistencia muscular localizada, la velocidad, y el rendimiento cardiovascular.

4. El alcohol es la droga de mayor abuso en los Estados Unidos, y es uno de los factores causantes de los accidentes y sus consecuencias. También se ha documentado ampliamente que el consumo prolongado de alcohol puede provocar cambios patológicos en el hígado, el corazón, el cerebro, y el músculo, los cuales pueden llevar a una discapacidad y a la muerte.

5. Se deben realizar esfuerzos serios y continuos para educar a los atletas, entrenadores, educadores físicos y de la salud, médicos, a los periodistas deportivos, y al público en general, acerca de los efectos del consumo agudo del alcohol sobre el rendimiento físico humano y los potenciales problemas agudos y crónicos del consumo excesivo del alcohol.

[fragmento tomado de Medicine & Science in Sports & Exercise® Volumen 14, Número 6 1982]

Descarga el PDF del artículo completo aquí

Alcohol and Athletic Performance

ACSM current comment

The effects of alcohol can depend on the amount consumed, the environmental context, and on the individual. Daily consumption of up to four drinks may have a protective effect on the cardiovascular system. Nonetheless, people most commonly drink for alcohol’s anxiolytic (stress-reducing) property. Conversely, alcohol has a wide spectrum of negative effects, from societal to physiological, accounting for approximately 100,000 deaths yearly in the United States. From a physiological perspective, two situations draw special attention for the fitness-oriented individual who consumes alcohol. Acutely, alcohol can cause negative effects on motor skills and physical performance. Chronically, alcohol abuse may eventually impede physical performance; individuals diagnosed with alcohol dependence have displayed varying degrees of muscle damage and weakness. Furthermore, alcohol abuse is at least as prevalent in the athletic community as it is in the general population; the vast majority of athletes have begun drinking by the end of high school.

ALCOHOL USE IN ATHLETICS 

Alcohol use by athletes often starts at the junior high school level and can start even earlier. Among high school students, male athletes are more likely to not only use alcohol regularly but also to abuse alcohol. This relationship does not seem to exist at the college level. Nonetheless, alcohol consumption is high enough for alcohol to have been named the most abused drug in collegiate sport by the NCAA and in professional and Olympic sports by the NFL, NBA, and USOC.

ALCOHOL AS A NUTRIENT 

Each gram of alcohol (ethanol) provides seven kilocalories compared to nine for fat and four each for carbohydrate and protein. Other nutrients may be present, depending on the type of beverage. Beer, for example, has been seen as a good source of many nutrients and has sometimes been used in preparation for endurance events or to replenish nutrients following competition. Actually, orange juice supplies four times the potassium plus almost three times the carbohydrates, and it would take 11 beers, for example, to obtain the B-vitamin recommended daily allowance (RDA).

PERFORMANCE WHILE BLOOD ALCOHOL IS PRESENT (ACUTE EFFECT) 

Motor Performance – Low amounts of alcohol (0.02-0.05g/dL) can result in decreased hand tremors, improved balance and throwing accuracy, and a clearer release in archery, but in slower reaction time and decreased eye-hand coordination. A moderate (0.06-0.10 g/dL) amount of alcohol negatively affects such skills.

Strength/Power and Short-term Performances – The effect of alcohol, in low to moderate doses, is equivocal. It can have a deleterious effect on grip strength, jump height, 200- and 400-meter run performance, and can result in faster fatigue during high-intensity exercise. Conversely, alcohol has been shown to lack an effect on strength in various muscle groups, on muscular endurance, and on 100-meter run time.

Aerobic Performance – Low or moderate amounts of alcohol can impair 800- and 1500-meter run times. Because of its diuretic property, it can also result in dehydration, being especially detrimental in both performance and health during prolonged exercise in hot environments.

PERFORMANCE DURING HANGOVER 

Any lingering effect of alcohol would especially hinder physical conditioning progress. According to current research, the effect during a hangover seems to be undecided, with no effect on several performance variables, but a decline in total work output during high-intensity cycling. Furthermore, handgrip muscular endurance has been shown to suffer a delayed decline on the second morning following intoxication.

PERFORMANCE WITH CHRONIC ALCOHOL USE 

Chronic alcohol abuse may be detrimental to athletic performance secondarily to many of the sequelae that can develop. Alcohol affects the body’s every system, linking it to several pathologies, including liver cirrhosis, ulcers, heart disease, diabetes, myopathy, bone disorders, and mental disorders. The following implications may especially interest the athletic individual. Alcohol can result in nutritional deficiencies from alterations in nutrient intake, digestion, absorption, metabolism, physiological effects, turnover, and excretion of nutrients. Myopathy (muscle damage, wasting, and weakness) can occur in various muscles, including the heart, often compounded by alcohol-caused neuropathies. Also, the hormonal environment can change, making it less conducive to increasing muscle mass and strength.

PRACTICAL APPLICATIONS 

There are various methods to screen for alcohol abuse. Standardized questionnaires are available, but taking a more subtle approach by adding questions in medical history forms may be more effective. A team physician may also look for certain signs in the athlete’s appearance, but this has limited usefulness; it is good only for extreme cases of alcoholism. Athletes should be informed of all of alcohol’s detrimental aspects. Team rules and guidelines such as the following can be used:

* Pre-event: Avoid alcohol beyond low-amount social drinking for 48 hours.

* Post-exercise: Rehydrate first and consume food to retard any alcohol absorption.

To address any underlying causes of alcohol abuse, professional counseling should be available to athletes either directly or by referring athletes to community resources.

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