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blog | ‘Stretching’: ¿sirve o no?

 

Una de las prácticas más arraigadas entre los deportistas es la rutina de estiramiento, o ‘stretching’, como parte de diversos rituales de calentamiento.

Para quienes lo disfrutan y combinan con ejercicios de respiración y meditación, adquiere propiedades casi mágicas, como una sensación de relajación de cuerpo y mente. Sin embargo, para quienes carecemos de adecuados niveles de estrógenos o de propiedades elásticas del colágeno de nuestros músculos y tendones, resulta vergonzoso y genera cierta dosis de culpabilidad no poder tocar, siquiera, la punta de los pies con la rodillas extendidas.

Todos hemos escuchado las populares asociaciones anecdóticas de mala flexibilidad con mal rendimiento y lesiones deportivas, o, por el contrario, buena flexibilidad con alto desempeño y menos lesiones. La realidad que nos muestra la ciencia es menos simplista y plantea discusiones más complejas. Por ejemplo, tener una flexibilidad muy superior parece asociarse a menor fuerza y potencia en la mayoría de atletas élite, mientras que una menor elongación de la unidad miotendinosa es frecuente en los atletas más fuertes y veloces.

Las primeras discusiones surgieron de la prevención de lesiones deportivas. Fue llamativo encontrar hace más de diez años que las lesiones de corredores y ciclistas poco tenían que ver con su flexibilidad y más con las cargas de entrenamiento, hidratación y nutrición inadecuadas, detalles biomecánicos de calzado, terreno e implementos deportivos o estrategias de regeneración.

Recientemente se han publicado estudios sobre un mínimo efecto negativo, transitorio, del estiramiento estático mayor a un minuto en el desempeño de atletas de potencia. Ningún artículo ha demostrado estos efectos para el estiramiento dinámico corto y menos para el deporte recreativo, y mucho menos para disciplinas aeróbicas.

¿Qué podemos concluir? Para la gran mayoría sigue siendo válido que padecemos de numerosos vicios de postura y retracciones moderadas y severas para nuestras articulaciones o “coyunturas” que requieren de múltiples sesiones de fisioterapia o estiramiento. Sin embargo, vale la pena replantearse cuáles son los niveles óptimos de movilidad articular para el desempeño deportivo, específicamente para cada disciplina y para cada deportista.

JD

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en octubre 12 – 2014

Fotografía de Vanessa Collazos MD, usada bajo licencia Creative Commons.

blog | Muerte Súbita del Atleta

 

Los grandes deportistas suelen encarnar, para muchos de nosotros un cúmulo de virtudes. Una genética privilegiada, salud óptima y hasta virtudes humanas y espirituales. Son portadores y ejemplo de disciplina, tolerancia a la frustración, altruismo, persistencia, sacrificio y entrega por el bien común.

Lamentablemente estos súper hombres y mujeres también son mortales y a veces son víctimas de la aterradora muerte súbita. Los casos de deportistas élite muertos en entrenamiento y competencia son extremadamente raros, pero generan tanto impacto psicosocial y tanto dolor familiar y comunitario que vale la pena dedicar unas líneas a su contexto y posibles explicaciones.

Se ha podido encontrar una causa orgánica en la gran mayoría de los casos. Los deportistas mayores de 35 años fallecen súbitamente por enfermedad coronaria, en la gran mayoría de los casos. Es decir que a pesar del ejercicio y presumibles buenos hábitos de vida, sus arterias se encuentran obstruidas por placas ateroescleróticas, producto de un colesterol o presión arterial elevados, atribuibles en algunos casos a su predisposición genética. Algunos de estos deportistas han abusado de cigarrillo, alcohol,  o sustancias como la cocaína y los anabólicos que favorecen espasmos y obstrucción de las arterias.

Pero el mayor reto lo representan los jóvenes, aparentemente sanos, por lo general asintomáticos, que mueren súbitamente en la pista o el campo de fútbol. La principal causa de estas tragedias es una enfermedad conocida como hipertrofia septal asimétrica o miocardiopatía hipertrófica. La padecen muy pocos niños, probablemente 1 en 10 000 o menos y podría ser detectable con una buena historia clínica, un electrocardiograma y un ecocardiograma. Se trata de un engrosamiento anormal de las paredes del corazón que puede favorecer arritmias mortales. Le siguen como causas las infecciones del corazón, miocarditis virales o por parásitos como la enfermedad de Chagas en nuestro medio. También se encuentran enfermedades congénitas, abuso de sustancias y traumas directos sobre el pecho como explicaciones para estos episodios trágicos.

Que podemos hacer? La respuesta es compleja. Primero, brindar a la mayoría de los deportistas de todas las edades el acceso a una evaluación médica, segundo facilitar la realización de exámenes especializados cuando el médico así lo indique, tercero no menos preciar síntomas como sincopes o desmayos o dolor en el pecho y ahogo, cuarto evitar el ejercicio cuando hay malestar general o fiebre y por supuesto evitar el cigarrillo, los estimulantes y al alcohol al máximo si se quiere participar en deporte competitivo. Afortunadamente, los grandes beneficios del ejercicio, protegen a la gran mayoría de habitantes, pero los pocos deportistas élite, merecen una atención especial.

 

JD

 

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en su versión impresa en agosto 3 – 2014

Fotografía de Mackenzie, usada bajo Licencia Creative Commons.

blog | Más ejercicio para los niños

 

La práctica diaria de los especialistas en medicina del deporte suele ser muy satisfactoria, la gran mayoría de pacientes de todas las edades acude motivada y busca con ilusión una orientación científica y médica para su deporte o actividad preferida.

Pero de vez en cuando las consultas presentan un interesante desafío. “…Doctor, estoy muy preocupada”, dice una madre ejecutiva, “mi hijo de nueve años no se puede quedar quieto, se la pasa haciendo deporte, en el recreo no se sienta, es increíble, cuando sale quiere ir a jugar fútbol, tenis y hasta montar en bici y nadar, es una locura, ya no sé qué hacer…”.

Yo también estoy muy preocupado. Pero por la madre. Es tan grave la deformación que hemos alcanzado en la educación urbana, que moverse es anormal. Muchos niños terminan en cuestionables manejos psicoterapéuticos y farmacológicos por ser “inquietos” o “hiperactivos”, por ser incómodos para el profesor y sus compañeritos domesticados por una sociedad que promueve desde la infancia el sedentarismo y la falta de actividad física en todos los escenarios de nuestra vida moderna.

Lo que la madre no recuerda es que nacimos para movernos, que el niño, como los cachorros de muchos mamíferos superiores, debe pasar muchas horas en movimiento, si quiere gozar de un buen desarrollo físico y mental, para sobrevivir en la naturaleza.

Ese pequeño ha dormido usualmente unas siete a ocho horas, más otras dos o más en el bus o medio de transporte pasivo, ha pasado largas y nocivas horas sentado en el colegio, haciendo tareas, viendo TV, frente al computador, leyendo y comiendo, y tiene unos pocos minutos para ir al baño y medio jugar en el recreo.

Algunos afortunados tienen la posibilidad de tener acceso a deportes extracurriculares o simplemente jugar en un patio, en el parque o en la calle, pero muy pronto son adoctrinados, domesticados o inactivados por adultos responsables para que “no pierdan el tiempo” cuidando su cuerpo y su mente.

Fotografiía de Seema Krishnakumar / Flickr, licencia CC.

Fotografiía de Seema Krishnakumar / Flickr, licencia CC.

Nuestros niños necesitan más oportunidades, muchas horas, para moverse, caminar, nadar, montar en bici, jugar al aire libre, interactuar con otros seres de la misma especie y no sólo con “la nube”. Yo diría que por lo menos dos horas al día, y ojalá más, son saludables y tienen grandes beneficios, pero ellos mismos encuentran la dosis adecuada si les damos libertad y apoyo. Si les ofrecemos una alimentación variada, rica en líquidos, frutas y verduras, pero sin fanatismos pseudo-científicos.

Nos falta ofrecerles entornos adecuados, seguros y una orientación técnica de alta calidad, que desarrolle sus horizontes de movimiento y no los limite a una disciplina o a las expectativas de los adultos, obesos, hipertensos, diabéticos, deprimidos y ansiosos.

 

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en julio 27 – 2014

Fotografía de U Cooperativa de ColombiaSeema Krishnakumar, usada bajo Licencia Creative Commons.

blog | Ministerio del Deporte: ¡una prioridad!

 

Dirigir el desarrollo de un país es un reto mayor, pero el abordaje de los grandes programas y proyectos de la humanidad requiere ante todo de un cuidadoso proceso de priorización.

Sin duda la paz, respaldada por una política social con énfasis en la educación, la salud, la justicia social y el pleno empleo, es y tiene que ser la gran prioridad del Gobierno.

Pero quiero exponer algunos argumentos a favor de la importancia relativa de una política nacional sólida y coherente a favor del deporte y la actividad física, dándoles continuidad a los históricos logros de los últimos cuatro años. El deporte es uno de los grandes motivadores para la humanidad, es capaz de reunir esfuerzos de todos los sectores e ideologías políticas con un gran objetivo: disfrutar del talento, la capacidad física y mental de los grandes deportistas en todas las modalidades, por supuesto en el fútbol, el ciclismo y al atletismo, muy especialmente apreciados para nuestro país.

Con menos del 0,5% del presupuesto nacional, el deporte de nuestro país ha alcanzado logros absolutamente históricos en los últimos años. Otras potencias mundiales dedican mas del 5% (10 veces más) del presupuesto nacional a financiar este gran renglón del desarrollo de un país. En estos últimos cuatro años se invirtieron más de 450 mil millones de pesos en infraestructura deportiva en todas las regiones del país, se construyeron mas de 500 escenarios deportivos y se conquistaron más de 750 medallas en eventos internacionales del ciclo olímpico, paralímpico y de campeonatos mundiales. Actualmente contamos con el más avanzado laboratorio “antidoping”, el único certificado por la WADA (Agencia mundial antidopaje) en Latinoamérica.

Hacia el desarrollo social específicamente se ha impulsado con éxito el programa “Supérate”, que ha beneficiado a mas de 1’700.000 niños de 1.020 municipios y 7.000 establecimientos deportivos y tenemos uno de los más coherentes programas de actividad física y salud para la comunidad, gracias a la cooperación entre Coldeportes y los ministerios de Salud y Educación, con programas de recreación y promoción de la actividad física, la nutrición saludable y la erradicación del tabaquismo en todo el país.

La grave crisis del sistema de salud tiene como una de las grandes causas la falta de trabajo serio en promoción y prevención en todas las enfermedades, pero muy especialmente en enfermedades crónicas como la obesidad, la hipertensión, el infarto, la diabetes y el cáncer. La promoción masiva de hábitos saludables, en especial la actividad física, podría ahorrar millones de pesos a nuestro quebrantado sistema de salud, pero sólo pocas autoridades lo han comprendido. Los expertos en salud pública en todo el mundo recomiendan una lucha frontal contra el sedentarismo y el tabaquismo, como la han emprendido Coldeportes y el Ministerio de Salud. Por cada dolar invertido en actividad física, se ha demostrado un ahorro de tres dólares a nivel mundial.

Aún tenemos mucho por hacer, pero tenemos que sentirnos satisfechos por tantos logros alcanzados por primera vez en la historia del país. Necesitamos más recursos financieros, trabajo intersectorial, educación e investigación y merecemos sin duda un “Ministerio del Deporte y la Actividad Física”, como muchos de los grandes países, con un presupuesto mayor al 1%, que permita optimizar el enorme potencial de nuestra querida Colombia.

 

JD

 

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en julio 5 – 2014

Fotografía de Phillip Wong, usada bajo Licencia Creative Commons.

blog | Fútbol y ciencia

 

Imposible no dedicar unas palabras hoy al deporte más popular en todo el mundo, que practican con pasión millones de seres humanos de todas las edades, razas y condición socioeconómica.

El fútbol es capaz de movilizar millones de dólares en mercadeo y publicidad desde todos los ángulos imaginables, como turismo, implementos deportivos y comunicaciones. Puede llegar a sentar frente a la pantalla y hasta reconciliar a los más radicales adversarios políticos o militares.

Para la salud pública ha sido un sorprendente canal de educación por medio de programas como Once para la Salud de la Fifa, educación sexual y reproductiva, “juego limpio” y muchos más.

Para las ciencias del deporte sigue siendo todo un reto entender a fondo cómo un jugador con menos estatura, fuerza, resistencia o velocidad que otros puede llegar a ser el mejor jugador o goleador del mundo por otra serie de cualidades neuropsicológicas, todavía lejos de ser comprendidas o cuantificables. Por ejemplo, muchos grandes maratonistas, nadadores o ciclistas de nivel internacional se verían en dificultades para afrontar un “picadito” o unas “banquitas” en cualquier vecindario de nuestro país, donde abunda el talento futbolístico en medio de la desnutrición, la baja talla y las infecciones recurrentes.

Más aún, es sorprendente que los grandes astros del fútbol mundial no son ni los más fuertes, ni los más rápidos, ni los mejores atletas, pero gozan de un extraordinario talento para pegarle a la pelota y colocarla en el lugar y el momento adecuados, para saltar con impresionante precisión y cabecear con el ángulo decisivo como ningún otro jugador del mundo lo haría.

¿Cómo han podido la medicina y las ciencias del deporte contribuir a estos triunfos? Es cierto que podemos ayudar a optimizar el desarrollo de todo el potencial de estos jugadores, pero su máximo rendimiento sigue siendo un desafío y un enigma para la ciencia. Buena masa muscular, flexibilidad, capacidad cardiopulmonar y velocidad de reacción no son suficientes. El cerebro de un futbolista debe ser capaz de analizar esquemas tácticos y movimientos de muchos jugadores y trayectorias del balón para poder tomar la decisión acertada. El buen estado de hidratación, el descanso y el apoyo psicológico pueden llegar a ser mucho más importantes que el consumo de oxígeno o la frecuente acumulación de ácido láctico.

 

JD

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en junio 14 – 2014

Fotografía de Joe Shlabotnik usada bajo licencia Creative Commons.

blog | Nairo: ¿genética o ambiente?

 

¡Qué alegría para Colombia! Nuestros sentimientos de admiración para Nairo, Rigoberto, Mariana, Caterine, sólo por mencionar algunos de los más grandes colombianos que han logrado marcar para siempre la historia del deporte mundial.

Increíble, los mejores del mundo, a pesar de un entorno adverso y lleno de dificultades sociales, económicas, técnicas y médicas. En contra de todos los pronósticos, de todos los cálculos de las ciencias del deporte.

fotografía de Maurizio Costanzo / Flickr, licencia CC.

fotografía de Maurizio Costanzo / Flickr, licencia CC.

Pienso que muchos aún no estamos totalmente conscientes de la magnitud de estas hazañas, de estos fenómenos, milagros de la biología, de estos espíritus superiores capaces de sobreponerse al hambre y al sufrimiento para conquistar la gloria. La ciencia sigue buscando entender el fascinante proceso de adaptación al esfuerzo y al entrenamiento físico y mental. ¿Qué tanto del desempeño de un deportista élite está determinado por sus características genéticas o por las condiciones ambientales a las que estuvo expuesto? La balanza parece inclinarse hacia la biología, hacia la información genética enigmáticamente organizada en el ADN de nuestras células. Los padres de Nairo y de nuestros campeones aportaron el material genético que permitiría, después de muchos años de exposición y de un entrenamiento riguroso, lograr niveles de rendimiento físico y mental superiores a todos los seres humanos.

Hace falta comprender los estímulos y situaciones psicosociales y neurohormonales a las que fueron expuestos nuestros héroes desde que estaban en el vientre de sus madres. Sin duda, muchos de nuestros deportistas han tenido que desarrollar o activar genes de superhombres para sobrevivir a la violencia, el dolor, el hambre y la pobreza. Su poder mental y su motivación son superiores al resto de la humanidad. Han querido y podido romper el ciclo de sufrimiento de generaciones enteras, descubriendo su enorme potencial.

Fotografía de Dacoucou / licencia CC.

Fotografía de Dacoucou / licencia CC.

Es hora de que estos triunfos nos inspiren y comprometan a brindar verdaderas oportunidades de desarrollo, en todos los campos. Ojalá no sigamos descubriendo a nuestros atletas élite, en medio de condiciones adversas, como resultado del proceso evolutivo de “selección natural” donde, literalmente, sobreviven los más fuertes. Vienen más triunfos y medallas, siempre y cuando permitamos que muchos millones de colombianitos con perfiles genéticos superiores tengan las condiciones óptimas de salud, nutrición, educación y entrenamiento que les permitan desarrollar y alcanzar su máxima expresión.

 

JD

 

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en junio 7 – 2014

Fotografías de  Maurizio Costanzo – mavik2007 y Dacoucou, usadas bajo Licencia Creative Commons.

blog | El dilema de una lesión deportiva

 

La reciente lesión de rodilla de uno de nuestros más destacados futbolistas induce reflexiones interesantes. Todo un país, desde el más humilde colombiano hasta nuestro presidente, se preocupan sinceramente por la salud de Falcao, pero muy especialmente por su incierta recuperación para nuestra soñada participación en Brasil.

Las lesiones deportivas hacen parte de la vida de cualquier atleta, pero sin duda hay factores bien identificados que se asocian a lesiones más graves o más frecuentes. Desconozco los detalles del reciente incidente, pero la traumatología deportiva ha permitido reducir, en cierta magnitud este preocupante fenómeno.

En algunos casos, la minoría de ellos, se trata de mala suerte o una simple casualidad. El exceso de entrenamiento, en duración o intensidad, el aporte nutricional inadecuado, los implementos o técnicas deportivas subóptimas aumentan dramáticamente la probabilidad de un accidente. Con gran frecuencia, los rigores de la competencia a nivel profesional, dados por presiones económicas y políticas, llevan a nuestros virtuosos deportistas a desafiar los principios biológicos del entrenamiento. Se requieren músculos, corazón y hormonas entre otros factores para garantizar el óptimo desempeño.

Circunstancias tan sutiles y difíciles de controlar como la falta de un sueño reparador, la deshidratación, la fatiga por trabajo excesivo, un aporte bajo de proteínas o carbohidratos, sodio, potasio y otros nutrientes pueden predisponer a lesiones deportivas. Como en otras situaciones de la vida, por ejemplo en la aviación, sólo es posible minimizar el número y la gravedad de los accidentes con un abordaje integral, sistemático y objetivo.

Los protocolos rigurosos de prevención han mostrado resultados, tan palpables cómo el número de vidas salvadas por las multas a conductores ebrios. El deportista élite tiene derecho a un grupo técnico y médico que lo proteja y apoye a alcanzar sus metas, aun sacrificando a veces los deseos de fanáticos, directivos y empresarios que sólo ven los resultados a corto plazo y pueden arriesgar la carrera de un atleta profesional.

 

JD

 

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en febrero 1 – 2014

Fotografía de Joshua McKenna usada bajo Licencia de Creative Commons

Artículo científico recomendado

Fruit, vegetable, and legume intake, and cardiovascular disease and deaths in 18 countries (PURE): a prospective cohort study

The Lancet. 2017 Nov 4, 390(10107):2037-2049.

Miller V, Mente A, Dehghan M, et al.; Prospective Urban Rural Epidemiology (PURE) study investigators.

Este artículo se encuentra publicado bajo la modalidad Open Access, por lo que puede descargar el PDF completo en la página de la revista sin necesidad de pagar una suscripción: https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(17)32253-5/fulltext

El artículo es parte del estudio PURE (Prospective Urban Rural Epidemiology) que incluye datos de 18 países, entre ellos algunos de América Latina, Asia y el Medio Oriente, además de aquellos en regiones más estudiadas como América del Norte y Europa. En esta publicación se aborda la relación que se documentó sobre el consumo de frutas y verduras, la aparición de enfermedad cardiovascular y mortalidad en un período de seguimiento de aproximadamente 7.4 años en 135,335 individuos.

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