diabetes

Curso | Avances en Prevención y Rehabilitación Cardiovascular

 

Desde el Instituto de Medicina del Ejercicio y Rehabilitación de la Fundación Santa Fe lo invitamos a una jornada de actualización en los diferentes aspectos que influyen en un programa exitoso de rehabilitación cardiovascular.

El curso contará con la participación de expertos nacionales e internacionales de diferentes disciplinas como cardiología, enfermería, psicología, nutrición, entre otras.

De manera especial, nos acompañará el Dr. Barry A. A. Franklin, Director de los laboratorios de Rehabilitación Cardíaca y Ejercicio del Hospital William Beaumont y profesor de fisiología en la Wayne State University, Michigan. El Dr. Franklin ha publicado decenas de artículos científicos y libros alrededor de temas como la prevención cardiovascular, el impacto del ejercicio en diferentes condiciones de salud, promoción de la actividad física en diferentes poblaciones, entre otros.

Aquí podrá conocer más del Dr. Franklin.

El curso se realizará el sábado 26 de agosto en el auditorio Rosalba Pacheco de la Fundación Santa Fe de Bogotá (Akr 9 con 119, edificio nuevo). Está dirigido a los diferentes profesionales de la salud vinculados a programas de rehabilitación cardíaca y requiere de inscripción previa.

Aquí encontrará toda la información del curso y el formato de inscripción.

 

Lo esperamos!

 

JD

 

 

blog | Diabetes y ejercicio: consejos prácticos

 

Los grandes beneficios del ejercicio para la prevención y el manejo del paciente diabético han sido reconocidos por las autoridades clínicas y de salud pública en todo el mundo.

En primer lugar, vale la pena recordar que el sobrepeso, el sedentarismo, el tabaquismo y la hipertensión son los factores de riesgo modificables que aumentan en forma exponencial el riesgo de diabetes tipo 2 y coexisten progresivamente en muchos pacientes en Colombia y Latinoamérica.

La persona que toma la decisión de llevar una vida más activa e incluir más ejercicio no sólo previene biológicamente la diabetes tipo 2 en gran medida, sino que además puede controlar el sobrepeso, la hipertensión y la ansiedad, que a su vez lo llevan a fumar y tomar alcohol. Como si fuera poco, mejoran los triglicéridos y colesterol, su riesgo de eventos cardiovasculares y su calidad de vida.

Algunos consejos mínimos para la práctica del ejercicio en un paciente con diabetes: aunque en general es mejor para la salud moverse que quedarse quieto, es recomendable tener una evaluación médica para precisar las recomendaciones. Muchos diabéticos en nuestro país han padecido la enfermedad en forma asintomática por muchos años y podrían sufrir alteraciones cardiovasculares, renales o retinianas sin saberlo.

Antes de hacer ejercicio verifique el buen uso de la medicación prescrita, procure estar hidratado y, si es posible, realice un control de presión arterial y glucometría.

Debemos buscar el mejor momento del día para cada individuo, mañana o tarde, ojalá 20 a 40 minutos para dedicarlo a algún tipo de actividad física agradable y fácil de realizar.

Aunque caminar es la alternativa más aceptada, vale la pena pensar en otras posibilidades como bailar, jugar, nadar o montar en bicicleta.

El secreto está en crear un hábito y disfrutarlo, aumentando progresivamente la duración y la intensidad del ejercicio. Pueden ser suficientes 10 o 15 minutos para empezar a ver y sentir los cambios. Para optimizar los resultados se aconseja aumentar el tiempo total de ejercicio, más que la intensidad del mismo. Algunas personas prefieren el ejercicio más fuerte y de corta duración, pero esto requiere un proceso de adaptación previo para evitar lesiones y complicaciones.

Cuando se logran dosis adecuadas de ejercicio, se pueden ver reducciones significativas en los niveles de glucemia, presión arterial y triglicéridos que requieren ajustes frecuentes en la medicación, siempre en estrecha comunicación con su médico tratante.

 

JD

 

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador, el domingo 15 de noviembre, 2015.
Fotografía de Fotografía de Vanessa Collazos, todos los derechos reservados.

blog | Impuestos para la obesidad

 

Qué buena iniciativa que busquemos entre todos más recursos para la salud, en especial para prevenir y atender la principales causas de enfermedad y muerte de los colombianos, tales como la obesidad, la diabetes, el infarto y el cáncer.

Sin embargo, no estoy seguro de qué tan sensato y qué tan útil sea aumentar los impuestos a un sector de la industria que ha sido satanizado por algunos fanáticos del tema con pobre evidencia científica, para solucionar un problema de salud tan complejo y multifactorial como la obesidad.

¿Sabía usted, por ejemplo, que los seres humanos hemos comido cerca de 2.000 calorías por muchas décadas y que tan solo desde la aparición de los automóviles, las motos, los ascensores, la televisión y la revolución industrial se disparó la epidemia de sobrepeso y obesidad? ¿Conoce, como yo, a miles de personas que han dejado el azúcar y otros placeres para el paladar y se siguen engordando? Más aún, ¿conoce pacientes pre diabéticos y diabéticos que no comen azúcar y tienen niveles cada vez peores de azúcar en la sangre?

Algunas de las respuestas a estas observaciones están en la preocupante falta de ejercicio en nuestra vida cotidiana. La verdadera epidemia no es comer mucho. De hecho, no hay estudios que demuestren que comemos mucho más que nuestros antepasados y sin embargo nos engordamos cada día más. Por el contrario, está bien documentado que nos movemos mucho menos que nuestros antepasados.

Pero la magnitud económica del problema de salud asociado a la obesidad es innegable y sin duda debe ser abordado también desde el sector productivo. Más aun, es posible que los aportes de cada individuo al sector salud deban ser ajustados muy pronto, no solo a sus ingresos, sino a los gastos que va a ocasionar cada individuo al sector debido a sus propios hábitos. Este concepto ya ha sido implementado por pólizas y seguros privados, donde un individuo fumador u obeso debe pagar más para amortizar de alguna manera los costos en salud que va a generar a su pagador en los próximos años. Quizás lo más racional y equitativo para el país sea que cada persona, familia, comunidad o empresa reflexione y asuma los gastos ocasionados al sector salud como consecuencia de sus comportamientos poco saludables.

 

 

JD

 

Este blog fue publicado en el diario El Espectador el domingo 13 de septiembre, 2015.

Fotografía de Dani Vázquez/Flickr, usada bajo licencia de Creative Commons.

blog | Prevención de diabetes

 

Parece increíble que una enfermedad tan devastadora como la diabetes mellitus ¡pueda ser prevenida en la gran mayoría de los casos!

Mientras observamos con preocupación el aumento progresivo del número de diabéticos en Colombia, son pocos los esfuerzos serios y estructurados por parte de los sistemas de salud para prevenir esta y otras enfermedades de magnitud epidémica y estrechamente relacionadas, como la hipertensión o la obesidad.

Es tan dramático el panorama, que las grandes multinacionales de la industria farmacéutica han decidido invertir millones de dólares en medicamentos de todo tipo para el manejo integral de estos pacientes. Una vez diagnosticada, es poco probable que se pueda revertir o curar. Los costos directos e indirectos asociados al manejo de la enfermedad y sus complicaciones se han vuelto insostenibles para muchos aseguradores y por supuesto para países con recursos limitados para la atención en salud.

Pero ¿qué tal que fuera posible evitar este lamentable problema? ¿Sería factible evitar por completo que millones de personas se volvieran diabéticas? Este ha sido el propósito apasionante de cientos de investigadores alrededor del mundo, claro está, mucho menos que aquellos dedicados a nuevas terapias con dividendos promisorios para la industria y algunos prestadores de servicios de salud.

La prevención de la diabetes es un hecho bien documentado en la literatura científica reciente. Expertos americanos y europeos han podido demostrar que un adecuado control de ciertos factores de riesgo permite reducir significativamente la probabilidad de desarrollar la enfermedad. Mantener un peso normal, no fumar, consumir frutas y verduras. Realizar actividad física moderada o vigorosa casi todos los días y reducir el tiempo sentado trabajando o frente a una pantalla, son potentes estrategias para la prevención de diabetes.

Quienes acepten este reto a nivel personal, familiar o comunitario podrán reducir la probabilidad de padecer diabetes tipo 2 hasta en un 80%. Una vez más, ¡la responsabilidad del cuidado de la salud no se puede eludir, ni delegar, ni al Gobierno ni a los agotados prestadores de servicios de salud, es fundamentalmente nuestra decisión!

 

JD

 

 

Este blog fue publicado en el diario El Espectador el domingo 1 de febrero, 2015.

Fotografía de Don DeBold/Flickr, usada bajo licencia Creative Commons.

blog | ¿Cuántas calorías necesitamos?

 

Parece increíble, pero aun no nos hemos puesto de acuerdo en la cantidad de calorías que debemos recomendar a los seres humanos para vivir saludablemente. Una vez más, no se trata de opiniones personales sino de mediciones cuidadosas, metodológicamente correctas.

Mientras que el gasto de energía de nuestros electrodomésticos, automóviles y fábricas ha sido medido y calculado con absoluta precisión, la medición del gasto calórico de cada persona sigue siendo imprecisa y especulativa . Para la industria y la economía, un pequeño error en estos cálculos podría tener graves consecuencias; para el ser humano, ha sido sin duda una de las causas más importantes de malnutrición. En la práctica, solo cuestionamos las recomendaciones cuando el resultado es claramente negativo, es decir, cuando aparece la enfermedad.

Gracias a la tecnología, la cantidad de energía que necesita un ser humano se puede calcular con bastante precisión. En reposo, por ejemplo, se puede medir fácilmente cuánto oxígeno utiliza una persona para su metabolismo y cuanta energía ha gastado. Este método, llamado calorimetría indirecta o VO2 en reposo, se utiliza en los laboratorios de investigación metabólica.

También se puede estimar con fórmulas matemáticas, pero con frecuencia hay  algunos errores, como multiplicar el gasto por el peso actual y no por el ideal, así como sobreestimar los niveles de actividad física de vida diaria.

Supongamos el caso de una mujer de 40 años, 1,65m de estatura y un peso ideal de aproximadamente 60 kg, pero que pesa  70kg. Las estimaciones sugieren necesidades basales de 20 kcal por kg de peso ideal, es decir, 1.200 kcal, y no 1.400 kcal como pensarían algunas personas. Por supuesto, debemos sumarle al requerimiento basal unas calorías por su actividad física diaria. De las 24h (1.440 minutos), dormimos o estamos en reposo la gran mayoría del día. Algunas personas logran estar de pie y caminar unos  minutos, pero muy pocos individuos, con excepción de los deportistas y algunos trabajadores del campo, realmente elevan su gasto energético más de  dos horas diarias.

Caminar una hora, sin parar ni un minuto, consume aproximadamente 200 kcal. Las 2.000 kcal que tanto recomendamos serían un exceso.  Sugiero recalcular nuestras necesidades energéticas reales, ojalá con mediciones y cálculos precisos como parte de la búsqueda de un equilibrio energético saludable.

 

JD

 

Este blog fue publicado en el diario El Espectador en junio 7/2015.

Fotografía de Vanessa Collazos / Flickr, usada bajo licencia Creative Commons.

 

blog | ¿Calorías buenas, regulares y malas?

 

La confusión en temas de salud, pero especialmente en nutrición, es preocupante.

En parte, es cierto que al hablar de nutrición no estamos hablando de una sustancia o una práctica, sino de cientos de químicos e interacciones que hacen muy difícil concluir con seriedad científica qué es bueno o malo para la salud.

Por ejemplo, el consumo de agua, tan favorecido por la mayoría de expertos, puede ser perjudicial e inclusive mortal, al diluir los niveles de sodio circulante o inundar los pulmones de liquido, en individuos con alteraciones en la regulación del equilibrio hidroelectrolítico, como algunos atletas o pacientes con disfunción neurológica, cardiovascular o renal.

La sal, a su vez, tan satanizada en el contexto de la salud pública, ha demostrado mejorar el rendimiento físico y mental cuando las personas son hipotensas, tienen disautonomía o tienen pérdidas aumentadas por sudor, diuréticos o alteraciones digestivas.

Las grasas, perseguidas por muchos años, han demostrado ser necesarias para la salud, en especial aquellas de origen vegetal, mientras que los muy vendidos ácidos grasos “omega 3” han pasado al desprestigio en los recientes estudios serios de prevención.

Pero quizás el mayor terreno de discusión actual es el de las calorías. Pareciera que son juzgadas hoy en día por la filosofía, las ciencias políticas o la religión. Las hay “verdes” naturales, hidropónicas, buenas y santas, malas, pecaminosas, capitalistas o de izquierda.

Sugiero que les preguntemos a los físicos y bioquímicos. Ellos dicen que una caloría es una unidad de energía capaz de elevar la temperatura de 1 ml de agua en 1 grado centígrado. Esta energía se encuentra almacenada en los millones de enlaces químicos que componen nuestros alimentos. La mayoría de estos enlaces liberan la misma cantidad de calorías a nuestro intestino. Es decir, que se libera igual cantidad de energía (buena o mala no sé) al romper un enlace entre dos carbonos de un chicharrón, una chocolatina o un salmón.

El problema de sobrepeso, obesidad y diabetes no depende de la fuente de calorías, el problema es el exceso de energía o calorías en relación con lo que gastamos. Si me muevo poco, todas las calorías, provenientes de aceite de oliva, de un cereal integral o de una fruta, me van a engordar y enfermar. Si me mantengo activo y gasto mucha energía, puedo consumir grandes cantidades de dulce, grasa o proteínas y quizás hasta baje de peso, miremos a nuestros deportistas.

 

JD

 

Este blog fue publicado en el diario El Espectador en mayo 3, 2015.

Fotografías de Basheer TomeInnisfree HotelsMichael Stern, Earl, Tore Bustad, Christopher Craig, Maia C, y Denish C, usadas bajo licencia Creative Commons.

Entrevista | Ejercicio y Salud en Latam

 

“Ya sabíamos sobre grandes beneficios en enfermedad cardiovascular, diabetes y cáncer, pero no sabíamos que mejorar la fuerza, ni que estar menos tiempo sentado pudieran salvar vidas.”

Les comparto la entrevista realizada por la revista Diabetes al Día de Bolivia, uno de los países que han creído en la importancia de comenzar a prescribir ejercicio en todos los escenarios de salud para ayudar promover entre sus habitantes una mejor calidad de vida y prevenir los efectos deletéreos del sedentarismo.

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JD