diabetes

blog | Diabetes y ejercicio: consejos prácticos

 

Los grandes beneficios del ejercicio para la prevención y el manejo del paciente diabético han sido reconocidos por las autoridades clínicas y de salud pública en todo el mundo.

En primer lugar, vale la pena recordar que el sobrepeso, el sedentarismo, el tabaquismo y la hipertensión son los factores de riesgo modificables que aumentan en forma exponencial el riesgo de diabetes tipo 2 y coexisten progresivamente en muchos pacientes en Colombia y Latinoamérica.

La persona que toma la decisión de llevar una vida más activa e incluir más ejercicio no sólo previene biológicamente la diabetes tipo 2 en gran medida, sino que además puede controlar el sobrepeso, la hipertensión y la ansiedad, que a su vez lo llevan a fumar y tomar alcohol. Como si fuera poco, mejoran los triglicéridos y colesterol, su riesgo de eventos cardiovasculares y su calidad de vida.

Algunos consejos mínimos para la práctica del ejercicio en un paciente con diabetes: aunque en general es mejor para la salud moverse que quedarse quieto, es recomendable tener una evaluación médica para precisar las recomendaciones. Muchos diabéticos en nuestro país han padecido la enfermedad en forma asintomática por muchos años y podrían sufrir alteraciones cardiovasculares, renales o retinianas sin saberlo.

Antes de hacer ejercicio verifique el buen uso de la medicación prescrita, procure estar hidratado y, si es posible, realice un control de presión arterial y glucometría.

Debemos buscar el mejor momento del día para cada individuo, mañana o tarde, ojalá 20 a 40 minutos para dedicarlo a algún tipo de actividad física agradable y fácil de realizar.

Aunque caminar es la alternativa más aceptada, vale la pena pensar en otras posibilidades como bailar, jugar, nadar o montar en bicicleta.

El secreto está en crear un hábito y disfrutarlo, aumentando progresivamente la duración y la intensidad del ejercicio. Pueden ser suficientes 10 o 15 minutos para empezar a ver y sentir los cambios. Para optimizar los resultados se aconseja aumentar el tiempo total de ejercicio, más que la intensidad del mismo. Algunas personas prefieren el ejercicio más fuerte y de corta duración, pero esto requiere un proceso de adaptación previo para evitar lesiones y complicaciones.

Cuando se logran dosis adecuadas de ejercicio, se pueden ver reducciones significativas en los niveles de glucemia, presión arterial y triglicéridos que requieren ajustes frecuentes en la medicación, siempre en estrecha comunicación con su médico tratante.

 

JD

 

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador, el domingo 15 de noviembre, 2015.
Fotografía de Fotografía de Vanessa Collazos, todos los derechos reservados.

blog | Impuestos para la obesidad

 

Qué buena iniciativa que busquemos entre todos más recursos para la salud, en especial para prevenir y atender la principales causas de enfermedad y muerte de los colombianos, tales como la obesidad, la diabetes, el infarto y el cáncer.

Sin embargo, no estoy seguro de qué tan sensato y qué tan útil sea aumentar los impuestos a un sector de la industria que ha sido satanizado por algunos fanáticos del tema con pobre evidencia científica, para solucionar un problema de salud tan complejo y multifactorial como la obesidad.

¿Sabía usted, por ejemplo, que los seres humanos hemos comido cerca de 2.000 calorías por muchas décadas y que tan solo desde la aparición de los automóviles, las motos, los ascensores, la televisión y la revolución industrial se disparó la epidemia de sobrepeso y obesidad? ¿Conoce, como yo, a miles de personas que han dejado el azúcar y otros placeres para el paladar y se siguen engordando? Más aún, ¿conoce pacientes pre diabéticos y diabéticos que no comen azúcar y tienen niveles cada vez peores de azúcar en la sangre?

Algunas de las respuestas a estas observaciones están en la preocupante falta de ejercicio en nuestra vida cotidiana. La verdadera epidemia no es comer mucho. De hecho, no hay estudios que demuestren que comemos mucho más que nuestros antepasados y sin embargo nos engordamos cada día más. Por el contrario, está bien documentado que nos movemos mucho menos que nuestros antepasados.

Pero la magnitud económica del problema de salud asociado a la obesidad es innegable y sin duda debe ser abordado también desde el sector productivo. Más aun, es posible que los aportes de cada individuo al sector salud deban ser ajustados muy pronto, no solo a sus ingresos, sino a los gastos que va a ocasionar cada individuo al sector debido a sus propios hábitos. Este concepto ya ha sido implementado por pólizas y seguros privados, donde un individuo fumador u obeso debe pagar más para amortizar de alguna manera los costos en salud que va a generar a su pagador en los próximos años. Quizás lo más racional y equitativo para el país sea que cada persona, familia, comunidad o empresa reflexione y asuma los gastos ocasionados al sector salud como consecuencia de sus comportamientos poco saludables.

 

 

JD

 

Este blog fue publicado en el diario El Espectador el domingo 13 de septiembre, 2015.

Fotografía de Dani Vázquez/Flickr, usada bajo licencia de Creative Commons.

blog | Prevención de diabetes

 

Parece increíble que una enfermedad tan devastadora como la diabetes mellitus ¡pueda ser prevenida en la gran mayoría de los casos!

Mientras observamos con preocupación el aumento progresivo del número de diabéticos en Colombia, son pocos los esfuerzos serios y estructurados por parte de los sistemas de salud para prevenir esta y otras enfermedades de magnitud epidémica y estrechamente relacionadas, como la hipertensión o la obesidad.

Es tan dramático el panorama, que las grandes multinacionales de la industria farmacéutica han decidido invertir millones de dólares en medicamentos de todo tipo para el manejo integral de estos pacientes. Una vez diagnosticada, es poco probable que se pueda revertir o curar. Los costos directos e indirectos asociados al manejo de la enfermedad y sus complicaciones se han vuelto insostenibles para muchos aseguradores y por supuesto para países con recursos limitados para la atención en salud.

Pero ¿qué tal que fuera posible evitar este lamentable problema? ¿Sería factible evitar por completo que millones de personas se volvieran diabéticas? Este ha sido el propósito apasionante de cientos de investigadores alrededor del mundo, claro está, mucho menos que aquellos dedicados a nuevas terapias con dividendos promisorios para la industria y algunos prestadores de servicios de salud.

La prevención de la diabetes es un hecho bien documentado en la literatura científica reciente. Expertos americanos y europeos han podido demostrar que un adecuado control de ciertos factores de riesgo permite reducir significativamente la probabilidad de desarrollar la enfermedad. Mantener un peso normal, no fumar, consumir frutas y verduras. Realizar actividad física moderada o vigorosa casi todos los días y reducir el tiempo sentado trabajando o frente a una pantalla, son potentes estrategias para la prevención de diabetes.

Quienes acepten este reto a nivel personal, familiar o comunitario podrán reducir la probabilidad de padecer diabetes tipo 2 hasta en un 80%. Una vez más, ¡la responsabilidad del cuidado de la salud no se puede eludir, ni delegar, ni al Gobierno ni a los agotados prestadores de servicios de salud, es fundamentalmente nuestra decisión!

 

JD

 

 

Este blog fue publicado en el diario El Espectador el domingo 1 de febrero, 2015.

Fotografía de Don DeBold/Flickr, usada bajo licencia Creative Commons.

Entrevista | Ejercicio y Salud en Latam

 

“Ya sabíamos sobre grandes beneficios en enfermedad cardiovascular, diabetes y cáncer, pero no sabíamos que mejorar la fuerza, ni que estar menos tiempo sentado pudieran salvar vidas.”

Les comparto la entrevista realizada por la revista Diabetes al Día de Bolivia, uno de los países que han creído en la importancia de comenzar a prescribir ejercicio en todos los escenarios de salud para ayudar promover entre sus habitantes una mejor calidad de vida y prevenir los efectos deletéreos del sedentarismo.

Descargue el PDF

Visite la página de Diabetes al Día

JD

blog | Diabetes mellitus y ejercicio

 

La diabetes mellitus tipo 2 se ha convertido en uno de las grandes problemas de salud en todo el mundo.

Este mal, capaz de destruir progresivamente todos los rincones del organismo, es conocido popularmente como “elevación del azúcar en la sangre” y se caracteriza por complejas alteraciones metabólicas que conducen a accidentes cardiovasculares, insuficiencia renal, amputaciones y ceguera. Como la mayoría de enfermedades, su aparición tiene un componente genético, pero la mayor parte de los casos se asocia a estilos de vida poco saludables, como el sedentarismo, el tabaquismo y la nutrición inadecuada.

Hoy en día, los factores de riesgo están bien documentados y es posible prevenir una gran proporción de casos. Algunos estudios han demostrado reducciones en la aparición de diabetes entre el 60 y el 90%, gracias a hábitos saludables como el ejercicio diario, pasar poco tiempo sentado frente a la pantalla de TV, consumir sólo las calorías necesarias para mantener un peso normal, disfrutar de un alto consumo de frutas y verduras, no fumar y limitar el consumo de alcohol. Es tan poderoso el poder preventivo de estos hábitos que algunos expertos han llegado a plantear la necesidad de incrementar las primas y aportes mensuales a los seguros de salud a quienes no adopten hábitos y estilos de vida saludables, los cuales han demostrado reducir los altísimos costos de esta enfermedad.

Fotografía de GOVBA

Fotografía de GOVBA

Al realizar cualquier tipo de actividad física, el músculo utiliza el azúcar y la grasa como combustibles, lo cual restablece el equilibrio metabólico desde las primeras contracciones musculares. Muchas reacciones bioquímicas en nuestro organismo están reguladas por el equilibrio energético y se relacionan con la salud cardiovascular, la aparición de cáncer y, por supuesto, la elevación de la glicemia o diabetes mellitus.

Fotografía de "Cidades para Pessoas"

Fotografía de “Cidades para Pessoas”

Existen estrategias y políticas internacionales que deben ser adoptadas cuanto antes. Incentivar y facilitar el transporte activo en bicicleta o caminando, motivar el uso de escaleras, modificar los puestos y horarios de trabajo para estar menos tiempo sentados y dedicar unos minutos más del tiempo libre a realizar ejercicio. Estas estrategias requieren de cambios sustanciales en la educación básica y superior, la infraestructura urbana y las políticas empresariales para ser exitosas y sostenibles.

 

JD

 

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en marzo 22 – 2014

Fotografías de “Cidades para Pessoas” y GOVBA, usadas bajo licencia Creative Commons

Enfermedad renal crónica

 

Los riñones producen orina, filtran sustancias del torrente sanguíneo y son importantes para mantener la química sanguínea. El daño permanente a los riñones se denomina enfermedad renal crónica (ERC). Entre las condiciones médicas comunes que pueden provoc ar ERC, se encuentran la diabetes, la hipertensión (presión arterial alta), las enfermedades renales hereditarias, las enfermedades del tejido renal en sí mismo y la obstrucción crónica de la vejiga. Algunos medicamentos pueden provocar efectos adversos que dañan los riñones. Los riñones también pueden presentar daños permanentes a causa de una enfermedad severa, como insuficiencia cardíaca o septicemia. La enfermedad renal crónica puede avanzar hasta causar la pérdida completa de la función renal, lo que se conoce como enfermedad renal terminal (ERT).

FACTORES DE RIESGO DE LA ERC

  • Diabetes
  • Hipertensión
  • Enfermedad vascular (de los vasos sanguíneos)
  • Antecedentes familiares de problemas renales
  • Obstrucción de la vejiga

 DIAGNÓSTICO & ANÁLISIS

  • Examen físico, incluida la medición de la presión arterial
  • Análisis de sangre, incluidos recuento sanguíneo y análisis químico completos
  • Análisis de orina
  • Estudios mediante rayos X, que incluyen: tomografía computada (TC), pielografía intravenosa (estudio radiográfico con marcador de los riñones y el sistema de drenaje) y angiografía (se inyecta un marcador para destacar el suministro de sangre de los riñones)
  • Ultrasonido del abdomen
  • Es posible que se recomiende la realización de pruebas cardíacas y de los vasos sanguíneos en personas que se encuentran en riesgo de una enfermedad cardíaca o vascular.

TRATAMIENTO

Controlar la presión arterial alta es importante para evitar un mayor riesgo en los riñones, así como protección contra ataques cardíacos y ataques cerebrovasculares. El manejo del nivel de azúcar en la sangre es importante para personas con diabetes. Modificar la dieta, como limitar la ingesta de proteínas y sal, puede ayudar a reducir los síntomas de insuficiencia renal. Dado que la anemia (recuento bajo de glóbulos rojos) es común en personas con ERC o ERT, se puede recetar medicamentos para elevar el recuento de glóbulos rojos.

La diálisis es un proceso que sustituye a los riñones en la filtración de la sangre y la eliminación de los productos residuales. Las personas con ERT necesitan de la diálisis para sobrevivir. La hemodiálisis es la filtración de la sangre a través del acceso a los vasos sanguíneos por medio de un injerto de acceso arteriovenoso (material que se coloca de manera quirúrgica, generalmente en el brazo) o una fístula arteriovenosa (una conexión creada de manera quirúrgica entre una arteria y una vena, también generalmente en el brazo). Para algunos pacientes, se puede recetar una diálisis peritoneal, que implica la colocación de un tubo de plástico en la cavidad abdominal. Los fluidos que se introducen a través de este tubo permiten la extracción de productos residuales.

El trasplante renal es el tratamiento ideal para muchos pacientes con ERT, pero la escasez de órganos donados limita su disponibilidad. Después de la cirugía, el paciente debe tomar medicamentos para evitar que el cuerpo rechace el riñón trasplantado.

 

Adaptado de la Hoja para el paciente de JAMA

Descarga el PDF aquí

Fotografía de *Kid*Doc*One*, usada bajo licencia de Creative Commons