diabetes

El peso y la Diabetes

La diabetes es un trastorno común en el que el cuerpo tiene dificultad para controlar los niveles de azúcar en el torrente sanguíneo. Normalmente, la hormona insulina producida por el páncreas (un órgano que se encuentra en el abdomen) regula los niveles de azúcar en sangre. El cuerpo de las personas con diabetes tipo 1, que, por lo general, comienza en los primeros años de la adolescencia, no produce suficiente insulina para controlar el nivel de azúcar en sangre, entonces deben recibir inyecciones de insulina. El cuerpo de las personas con diabetes tipo 2 es resistente a los efectos de la insulina. La diabetes tipo 2, también conocida como diabetes “en adultos”, por lo general, se desarrolla en la adultez, pero también puede aparecer en niños con sobrepeso. Los antecedentes familiares de diabetes y el exceso de peso, en especial el peso que se concentra en el estómago, son factores de riesgo significativo para el desarrollo de la diabetes tipo 2. La pérdida de peso reduce considerablemente sus probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2 y puede ayudar a controlar su nivel de azúcar en sangre si ya tiene diabetes tipo 2. La diabetes tipo 2 puede tratarse con una dieta, ejercicio y medicamentos recetados de administración oral, pero es posible que se requieran inyecciones de insulina.

El número de JAMA del 18 de junio de 2008 incluye un artículo sobre la relación entre la diabetes tipo 2 y la depresión.

PARA REDUCIR O CONTROLAR EL PESO

  • Haga ejercicio en forma regular: al menos 30 minutos por día la mayoría de los días de la semana, camine vigorosamente, haga deportes o participe en juegos activos.
  • Lleve una dieta saludable rica en verduras, frutas y granos enteros, y con poca cantidad de carbohidratos refinados, como dulces y pan blanco.
  • Limite la cantidad de bebidas con alto contenido de azúcar que consume, como refrescos y ponches de frutas.
  • Evite los alimentos con alto contenido graso, como el helado, la mantequilla y las carnes con alto contenido graso.
  • Limite el consumo de alcohol a no más de 1 bebida por día en el caso de las mujeres y 2 bebidas por día en el caso de los hombres, y ninguna bebida si tiene dificultades para controlar la ingesta de alcohol.
  • Siempre tome un desayuno equilibrado.
  • Si tiene sobrepeso, tenga como objetivo perder no más de 2 libras por semana; perder una cantidad de peso mayor puede no ser saludable y, con frecuencia, tiene como resultado volver a subir de peso después.
  • Haga que su familia y sus amigos participen, elentándolos a comer alimentos sanos y a hacer ejercicio juntos.

Tome conciencia de que su dieta y su régimen de ejercicio son cambios en su estilo de vida que deben mantenerse a largo plazo para no volver a subir de peso.

 

Adaptado de la Hoja para el paciente de JAMA

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El Síndrome Metabólico

 

Puesto que la enfermedad cardiovascular (corazón y vasos sanguíneos) es la principal causa de muerte en adultos en países desarrollados, muchos estudios médicos se concentran en tratar o en prevenir las cardiopatías y las apoplejías. El síndrome metabólico, una serie de mediciones corporales no saludables y de resultados anormales de análisis de laboratorio, puede identificar a las personas que tienen alto riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular. La modificación drástica del estilo de vida y el posible uso de medicamentos para tratar las condiciones que crean el síndrome metabólico pueden reducir las posibilidades de una persona de sufrir una apoplejía o desarrollar cardiopatía. El síndrome metabólico también ha sido llamado síndrome X o síndrome de resistencia a la insulina. El número del 15 de febrero del 2006 de la revista JAMA incluye un artículo acerca del síndrome metabólico.

DEFINICIÓN DE SÍNDROME METABÓLICO

  • Circunferencia abdominal (cintura) mayor de 40 pulgadas en los hombres o de 35 pulgadas en las mujeres
  • Presión arterial alta (hipertensión)
  • Hiperglucemia (azúcar en la sangre en ayunas mayor de 110 mg/dL)
  • Triglicéridos (un tipo de grasa en el torrente sanguíneo) elevados
  • Bajos niveles de lipoproteína de alta densidad, también conocida como HDL o “colesterol bueno”

Tener al menos 3 de estas mediciones significa que una persona tiene síndrome metabólico y tiene riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2, cardiopatía coronaria, ataque cardíaco o apoplejía.

TRATAMIENTO 

Las modificaciones de estilo de vida incluyen bajar de peso, hacer ejercicio de forma regular, dejar de fumar y reducir la ingesta de grasa en la dieta. Bajar tan sólo 10% del peso corporal excesivo reduce la presión arterial y mejora la resistencia insulínica. Algunas personas pueden lograr controlar la alta presión arterial y la hiperglucemia tan sólo con alterar su estilo de vida. En muchas personas la modificación del estilo de vida no es adecuada, y deben utilizarse medicamentos para reducir la presión arterial, reducir los triglicéridos y aumentar el nivel de HDL.

Puesto que estos problemas muchas veces están vinculados, tratar un aspecto del síndrome metabólico puede ayudar con los otros problemas. Por ejemplo, el ejercicio regular puede ayudar a bajar de peso, reducir la presión sanguínea y manejar la hiperglucemia y la resistencia insulínica. Combinar una alimentación saludable con un programa de ejercicio regular es la base fundamental del tratamiento del síndrome metabólico y de reducir el riesgo de cardiopatía, apoplejía, diabetes y otros problemas médicos.

PREVENCIÓN

  • Ejercítese regularmente durante toda su vida.
  • Aliente a los niños a realizar actividad física diariamente y a elegir alimentos saludables.
  • Lleve una dieta balanceada baja en grasas saturadas y alta en frutas y verduras ricas en nutrientes.
  • No fume.
  • Reconozca que usted puede tener una predisposición genética (heredada) a la diabetes, la cardiopatía y el síndrome metabólico.
  • Sométase a chequeos médicos regulares y empiece un tratamiento temprano para la hipertensión.

Adaptado de la Hoja para el paciente de JAMA

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Diabetes

La diabetes es una afección médica crónica común que provoca un aumento en los niveles de azúcar (glucosa) en sangre. Pueden producirse complicaciones graves a causa de la diabetes, entre ellas cardiopatías, enfermedades vasculares (de los vasos sanguíneos) y circulación deficiente, ceguera, insuficiencia renal, cicatrización deficiente, accidente cerebrovascular y otras enfermedades neurológicas (de los nervios). La diabetes no puede curarse, pero puede tratarse satisfactoriamente. Las complicaciones ocasionadas por la diabetes pueden evitarse mediante el manejo cuidadoso de la glucosa en sangre y el control de la presión arterial alta y los niveles altos de colesterol cuando están presentes.

TIPOS DE DIABETES

La diabetes tipo 1, generalmente denominada diabetes “juvenil” o diabetes “insulinodependiente”, ocurre cuando el páncreas no produce una cantidad suficiente de insulina (la hormona que procesa la glucosa). A menudo, la diabetes tipo 1 se diagnostica en la infancia o la adolescencia y requiere tratamiento con insulina de por vida.

La diabetes tipo 2, también denominada diabetes “en adultos”, es mucho más común. La diabetes tipo 2 es cada vez más común en niños y adolescentes debido al aumento de la obesidad en los jóvenes. La resistencia a la insulina es un problema importante en la diabetes tipo 2: el cuerpo produce insulina, pero no puede procesar la glucosa en forma adecuada. Sin embargo, las personas con diabetes tipo 2 también tienen deficiencia de insulina, aunque no en el mismo grado que las personas con diabetes tipo 1.

FACTORES DE RIESGO

  • El sobrepeso es el factor de riesgo más importante y más controlable de la diabetes tipo 2. Alcanzar y mantener un peso saludable quizás sea el único tratamiento necesario para muchas personas con riesgo de padecer diabetes tipo 2.
  • Las personas con antecedentes familiares de diabetes tipo 2 tienen más probabilidades de desarrollar diabetes.
  • Hacer mucho ejercicio y evitar los alimentos procesados, además de consumir, a la vez, una dieta con bajo contenido de grasas y con muchas verduras y granos integrales pueden reducir el riesgo de diabetes tipo 2.

SIGNOS Y SÍNTOMAS

Los síntomas típicos de la diabetes incluyen sed excesiva, agotamiento, enfermedad o infecciones frecuentes, mala circulación (con hormigueo o entumecimiento de los pies o las manos), heridas que no cicatrizan, visión borrosa y pérdida de peso involuntaria. Muchas personas con diabetes tipo 2 no presentan síntomas, y la afección se descubre después de realizar análisis por otros problemas médicos o a través de pruebas de detección en las personas con alto riesgo de padecer diabetes tipo 2.

TRATAMIENTOS

  • Siempre se requiere administrar insulina para tratar la diabetes tipo 1.
  • Una buena nutrición, el ejercicio físico diario, dejar de fumar y el monitoreo del nivel de glucosa en sangre, junto con un monitoreo regular de la hemoglobina A1c (una medida del control de glucosa en sangre a largo plazo) son los pilares del tratamiento de las diabetes tipo 1 y tipo 2.
  • En la diabetes tipo 2 deben recetarse medicamentos orales si la dieta y el ejercicio no mejoran el control de la glucosa en sangre después de algunos meses. Existen varios tipos de medicamentos para tratar la diabetes tipo 2; el tratamiento se ajusta según las necesidades médicas de cada persona.
  • Es posible que se requiera administrar insulina para la diabetes tipo 2 si la dieta, el ejercicio y los medicamentos orales no mejoran el control de la glucosa en sangre. Al igual que en la diabetes tipo 1, esto requiere un monitoreo cuidadoso del nivel de glucosa en sangre, a fin de evitar que se produzca hipoglucemia (niveles extremadamente bajos de glucosa en sangre) y de optimizar la administración de la insulina.

Adaptado de la Hoja para el paciente de JAMA

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