enfermedades crónicas

blog | Prevención: una prioridad en salud

 

Priorizar es uno de los conceptos fundamentales de todo proyecto exitoso, y, ¡cómo nos hace falta en salud! Se trata de uno de los principios más antiguos en el acto médico y en la gestión para la salud pública: saber seleccionar con criterios objetivos los problemas de mayor relevancia.

Preguntas tan comunes y dolorosas como: ¿a quién se atiende primero en el servicio de urgencias del hospital o en consulta externa? El llamado “triage” en urgencias, por ejemplo, no es otra cosa que un sistema de priorización que permite al personal de salud enfocar su capacidad de resolver problemas en quienes padecen una enfermedad o situación más grave. Vale la pena resaltar que no desconocemos el sufrimiento y las molestias ocasionados por la espera, pero debemos ser conscientes de las limitaciones para lograr una atención universal y oportuna de óptima calidad. En situaciones realmente graves y cercanas a la muerte, en presencia de equipos médicos altamente especializados, un error en definir prioridades puede tener un desenlace fatal. Quienes mejor lo entienden son por lo general los beneficiarios de estas decisiones.

Pero veamos algunas situaciones y conflictos a la hora de llevar estos principios a nuestro agobiado sistema de salud. Las necesidades son inmensas, los recursos muy limitados. ¿Cómo tomar decisiones acertadas sin un riguroso proceso de priorización? Los expertos han planteado algunos criterios que no siempre son aplicados adecuadamente. Por ejemplo, la magnitud o importancia de un problema de salud se define entre otras por el número de muertes o la incapacidad prematura que ocasiona, por la cantidad de personas que lo padecen o por el sufrimiento físico o emocional que genera. Por otro lado, es necesario analizar la magnitud de los costos que genera sin olvidar las posibilidades reales, la capacidad de respuesta, del sistema para enfrentar y solucionar el problema.

Qué difícil es para un profesional de la salud y para los tomadores de decisiones tener que elegir entre la desnutrición materno-infantil o las devastadoras consecuencias de la hipertensión arterial. Ambos problemas siguen matando a millones de colombianos y pareciera utópico poder tomar una decisión ética y bien fundamentada para priorizar entre el control eficaz de alguno de estos flagelos. Lo que definitivamente no tiene sentido es que los escasos recursos sean asignados por conveniencia política o favoreciendo intereses particulares, o que se inviertan grandes sumas de dinero en procedimientos y medicamentos para atender problemas que se hubieran podido evitar a un costo más bajo. Mientras no seamos lo suficientemente audaces para reconocer la urgente prioridad de la prevención, nuestro sistema de salud seguirá enfermo.

 

JD

 

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en noviembre 10 – 2013

Fotografía de Vanessa Collazos MD, usada bajo licencia Creative Commons.

 

Entrevista | Las consecuencias del sedentarismo

 

“La felicidad del ser humano es mucho más complejo que moverse pero en mi opinión el movimiento hace parte fundamental del bienestar físico y emocional del ser humano” JD.

Les comparto el link al video de la entrevista que me realizó CM& sobre el tema del sedentarismo.

Compártalo con sus amigos, colegas y familiares. El sedentarismo es un grave problema de salud pública en Colombia y la solución, en gran parte, esta en cada uno de nosotros.

JD

 

Enfermedad renal crónica

 

Los riñones producen orina, filtran sustancias del torrente sanguíneo y son importantes para mantener la química sanguínea. El daño permanente a los riñones se denomina enfermedad renal crónica (ERC). Entre las condiciones médicas comunes que pueden provoc ar ERC, se encuentran la diabetes, la hipertensión (presión arterial alta), las enfermedades renales hereditarias, las enfermedades del tejido renal en sí mismo y la obstrucción crónica de la vejiga. Algunos medicamentos pueden provocar efectos adversos que dañan los riñones. Los riñones también pueden presentar daños permanentes a causa de una enfermedad severa, como insuficiencia cardíaca o septicemia. La enfermedad renal crónica puede avanzar hasta causar la pérdida completa de la función renal, lo que se conoce como enfermedad renal terminal (ERT).

FACTORES DE RIESGO DE LA ERC

  • Diabetes
  • Hipertensión
  • Enfermedad vascular (de los vasos sanguíneos)
  • Antecedentes familiares de problemas renales
  • Obstrucción de la vejiga

 DIAGNÓSTICO & ANÁLISIS

  • Examen físico, incluida la medición de la presión arterial
  • Análisis de sangre, incluidos recuento sanguíneo y análisis químico completos
  • Análisis de orina
  • Estudios mediante rayos X, que incluyen: tomografía computada (TC), pielografía intravenosa (estudio radiográfico con marcador de los riñones y el sistema de drenaje) y angiografía (se inyecta un marcador para destacar el suministro de sangre de los riñones)
  • Ultrasonido del abdomen
  • Es posible que se recomiende la realización de pruebas cardíacas y de los vasos sanguíneos en personas que se encuentran en riesgo de una enfermedad cardíaca o vascular.

TRATAMIENTO

Controlar la presión arterial alta es importante para evitar un mayor riesgo en los riñones, así como protección contra ataques cardíacos y ataques cerebrovasculares. El manejo del nivel de azúcar en la sangre es importante para personas con diabetes. Modificar la dieta, como limitar la ingesta de proteínas y sal, puede ayudar a reducir los síntomas de insuficiencia renal. Dado que la anemia (recuento bajo de glóbulos rojos) es común en personas con ERC o ERT, se puede recetar medicamentos para elevar el recuento de glóbulos rojos.

La diálisis es un proceso que sustituye a los riñones en la filtración de la sangre y la eliminación de los productos residuales. Las personas con ERT necesitan de la diálisis para sobrevivir. La hemodiálisis es la filtración de la sangre a través del acceso a los vasos sanguíneos por medio de un injerto de acceso arteriovenoso (material que se coloca de manera quirúrgica, generalmente en el brazo) o una fístula arteriovenosa (una conexión creada de manera quirúrgica entre una arteria y una vena, también generalmente en el brazo). Para algunos pacientes, se puede recetar una diálisis peritoneal, que implica la colocación de un tubo de plástico en la cavidad abdominal. Los fluidos que se introducen a través de este tubo permiten la extracción de productos residuales.

El trasplante renal es el tratamiento ideal para muchos pacientes con ERT, pero la escasez de órganos donados limita su disponibilidad. Después de la cirugía, el paciente debe tomar medicamentos para evitar que el cuerpo rechace el riñón trasplantado.

 

Adaptado de la Hoja para el paciente de JAMA

Descarga el PDF aquí

Fotografía de *Kid*Doc*One*, usada bajo licencia de Creative Commons

La Hipertensión

 

La hipertensión, también conocida como presión arterial alta, afecta a cientos de millones de personas en todo el mundo. En los Estados Unidos solamente, más de 65 millones de individuos sufren hipertensión. La presión arterial alta, si no se la trata, puede causar daño grave a los órganos del cuerpo, entre los que se incluyen el cerebro, el corazón, los vasos sanguíneos y los riñones. Sufrir de presión arterial alta posiblemente no cause síntomas hasta que los órganos hayan sido dañados. Por este motivo, la hipertensión con frecuencia se llama el “asesino silencioso”.

DIAGNÓSTICO

Las lecturas de presión arterial elevada, medidas con esfigmomanómetro (un manguito para presión arterial, ya sea inflando el manguito a mano y escuchando los ruidos arteriales con un estetoscopio, o mediante un sistema automático), llevan al diagnóstico de hipertensión. La presión arterial sistólica normal (el número más alto en la medición de la presión arterial) es de menos de 120 milímetros de mercurio (también se escribe como mm Hg), y la presión arterial diastólica normal (el número más bajo en la medición de la presión arterial) es de menos de 80 mm Hg. La hipertensión está presente si el promedio de presión arterial sistólica es de 140 o más y el de la presión arterial diastólica es de 90 o más. La prehipertensión está presente si las presiones arteriales se encuentran entre los niveles normales y los de hipertensión.

COMPLICACIONES

  • Cardiopatía hipertensiva: agrandamiento del músculo cardíaco.
  • Infarto de miocardio: (ataque cardíaco) que puede causar dolor de pecho, falta de aire y muerte.
  • Insuficiencia cardíaca congestiva: cuando la función del músculo cardíaco es inadecuada para satisfacer las necesidades del cuerpo.
  • Accidente cerebrovascular: (infarto cerebral), que puede causar pérdida súbita de la visión, debilidad en un lado del cuerpo, dificultad para hablar y muerte.
  • Enfermedad renal, que puede requerir diálisis
  • Pérdida de la visión
  • La diabetes y la hiperlipidemia (niveles anormales de colesterol y triglicéridos en sangre) ocurren con frecuencia junto con la hipertensión
  • Aneurismas aórticos (agrandamiento de la aorta, el vaso sanguíneo más importante en el pecho y el abdomen)

PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO

Si la hipertensión se diagnostica en forma temprana y se controla bien, se puede prevenir el daño a otros tejidos. Las mejores maneras de reducir su riesgo de sufrir hipertensión son las modificaciones del estilo de vida, que incluyen seguir una dieta con bajo contenido de sal y de grasas, mantener un peso saludable, hacer ejercicios durante al menos 30 minutos todos los días, no fumar, y usar alcohol solamente con moderación. Estas recomendaciones para vivir saludablemente también son el primer nivel de tratamiento de la hipertensión. Con frecuencia se prescriben varios tipos de medicamentos para tratar la presión arterial alta y sus complicaciones.

 

Adaptado de la Hoja para el paciente de JAMA

Descarga el PDF aquí

Fotografía de DrVanne, usada bajo licencia de Creative Commons

blog | Riesgo y casualidad en salud

 

El riesgo es la probabilidad estadística de que ocurra un evento determinado. Se trata de un concepto matemático que permite estimar qué tan posible es que exista o aparezca un desenlace, por lo general negativo, en determinada población o período definido.

Existen riesgos simples, fáciles de entender y calcular, como prevalencia (número de enfermos en una población) e incidencia (número de casos nuevos en una población expuesta, en un tiempo determinado). Pero estos riesgos adquieren realmente un valor predictivo cuando son comparables entre sí. Es decir, cuando puedo analizar dos o más situaciones y definir un riesgo relativo para cada situación. Por ejemplo, el número de enfermos por diarrea es dos o tres veces más alto en una población donde la calidad del agua o el sistema sanitario es deficiente.

El concepto más utilizado es el riesgo relativo que compara la incidencia de una enfermedad en una población expuesta con una población no expuesta. Este análisis aparentemente simple ha permitido llegar a grandes descubrimientos en salud. Sin embargo, atribuir el calificativo de “causa” a un factor de riesgo requiere en realidad un análisis más complejo. No sólo es importante que el riesgo relativo sea muy evidente, o sea, que sean más los enfermos en una población expuesta, comparados con los enfermos en la población no expuesta, sino que debe haber relación dosis-efecto (entre mayor dosis de exposición, mayor número de enfermos), cronología (los enfermos deben aparecer sólo después de la exposición y nunca antes), reversibilidad (al retirar la exposición al factor de riesgo el número de enfermos debe disminuir) y plausibilidad biológica (deben existir fundamentos biológicos sólidos que expliquen los mecanismos que favorecen la aparición de la enfermedad). Por lo tanto, aunque son muchos los factores de riesgo bien identificados en salud, pocos pueden ser considerados como una causa única y clara de enfermedad.

Para complicar aún más este asunto, la gran mayoría de las enfermedades que aquejan hoy en día al ser humano son multifactoriales, que dependen de la coexistencia de muchos factores. Una vez más, aparece el principio de priorización o jerarquización de estos factores como el abordaje más sensato para encontrar soluciones. Si el factor de riesgo más importante, quizá hasta con características de “causa” de la crisis en salud es la corrupción, todas las medidas que se tomen deben ir cuidadosamente diseñadas para combatirla. Si el tabaquismo y el sedentarismo han sido reconocidos como las principales causas de enfermedad y muerte, deben ser erradicados si queremos tener salud.

JD

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en noviembre 30 – 2013

Fotografía de Official U.S. Navy Imagery usada bajo Licencia de Creative Commons

 

blog | El reto de las enfermedades crónicas

 

Una de las grandes causas de la crisis mundial en los sistemas de salud se debe al aumento exponencial en los costos directos e indirectos relacionados con las llamadas enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT).

La incapacidad y muerte prematura, además de los inmensos costos terapéuticos por estas enfermedades, amenazan la estabilidad económica de muchos países. Se trata de una real epidemia como la hipertensión arterial, la enfermedad coronaria, la obesidad, la diabetes y el cáncer.

A diferencia de las infecciosas, las ECNT se inician aun antes de nacer, en el vientre de la madre, y pueden durar muchas décadas ocultas antes de manifestarse clínicamente. Después de esto generan un deterioro progresivo del organismo hasta la muerte o la incapacidad.

Técnicamente no son transmisibles como la malaria o el dengue, pero suelen propagarse en medio de entornos familiares y sociales. Los hábitos que más han contribuido a su diseminación epidémica son el tabaquismo, el alcoholismo y el sedentarismo, así como la dieta rica en calorías y sal, pero baja en vegetales y frutas.

La humanidad ha logrado afrontar previamente grandes desafíos sanitarios, gracias a principios básicos de salud pública como saneamiento ambiental, agua potable, lavado de manos, antibióticos, vacunación, control de vectores y nutrición. Lamentablemente en muchas regiones del mundo y de nuestro país estas medidas siguen siendo insuficientes.

Las ECNT representan un nuevo reto para la humanidad. No disponemos de vacunas ni de medicamentos o intervenciones que hayan demostrado ser suficientemente efectivas. La promoción de la actividad física y la alimentación saludable, así como la erradicación del tabaquismo requieren un compromiso serio de muchos sectores de la sociedad. Aunque el sector salud debe liderar y orientar estrategias que permitan alcanzar estos cambios, es imposible lograrlo sin políticas estatales claras con el apoyo del sector privado, el sector educativo, la planeación urbana, las políticas económicas y comerciales, el cuidado del campo y el medio ambiente, entre otros.

Pero el mayor reto, el desafío real, es para cada ser humano. Debemos tomar decisiones sobre nuestros hábitos y comportamientos en un entorno adverso, que no nos facilita el cambio. Es posible que por principios evolutivos como la “selección natural” sólo sobrevivan en las próximas generaciones aquellos perfiles biológicos que logren mantener hábitos y estilos de vida saludables.

JD

Este blog fue publicado en periódico El Espectador en noviembre 2 – 2013

Fotografía de Tobyotter

blog | El Ejercicio a la altura de tratamientos médicos tradicionales

 

Los beneficios del ejercicio en la salud se han conocido desde hace varios años. En 1984 el Dr. William C Roberts escribió:

“un agente hipolipemiante, antihipertensivo, inotrópico positivo, cronotrópico negativo, vasodilatador, diurético, anorexígeno, reductor de peso, catártico, hipoglicemiante, ansiolítico, hipnótico y con propiedades antidepresivas”

El Dr. Roberts no se refería a un nuevo milagro bioquímico que hubiera implicado décadas de investigación y cantidades exuberantes de dinero para finalmente poner en una cápsula la solución a las principales causas de enfermedad y muerte de nuestra era. No, el Dr. Roberts se refería al ejercicio físico, al movimiento producto de la utilización de nuestras extremidades, de nuestro cuerpo. Movimiento. Venimos diseñados para movernos y el quedarnos quietos nos enferma, y en últimas, nos mata.

La evidencia rotunda de las bondades del ejercicio se siguen publicando año a año. Hice este video para contarles sobre una reciente noticia que me lleno de satisfacción:

 

 

Hacer ejercicio, o sencillamente movernos, no debe ser cuestión de la moda de vivir saludable. El ejercicio es un hábito que debemos retomar y mantener como especie, recordando que nuestra salud física y mental se beneficia de ello. Y así como lo sigue demostrando la evidencia, el ejercicio no sólo nos ayuda a prevenir estados deteriorados de salud, sino que además los trata. Movernos previene y trata lo que más nos enferma hoy día. Prácticamente no hay excusa para que no comience a ser más activo hoy.

 

JD

ps: el artículo del BMJ lo encuentras aquí

 

blog | Los efectos del sedentarismo, al límite

 

Suena el despertador. El hombre se levanta, saca de la nevera un jugo envasado y leche, enciende la cafetera, toma de la despensa cereal y unas tostadas y, en cuestión de minutos, tiene sobre su mesa el desayuno. Para ir a la oficina camina unos cuantos pasos y toma un vehículo que lo transporta. Al llegar, un ascensor lo lleva 20 o 30 pisos arriba con tan solo oprimir un botón. Ya en su escritorio, se sienta entre ocho y diez horas. Su cerebro continúa en actividad, pero su cuerpo permanece prácticamente inmóvil, dejándole a los dedos que teclean sobre el computador la mayor parte del esfuerzo físico del día. Al regresar a casa, para “descansar”, se sienta en un sofá, prende la televisión, y pide comida a domicilio. Esta escena –que podría tener lugar en Bogotá, New York, Paris o Beijing– es la del típico hombre urbano de hoy, para quien alimentarse, trabajar y vivir exigen cada vez menos actividad física y, como consecuencia de ello, menor consumo de energía. El resultado: cuerpos en los que la energía sobrante se ha ido acumulando en forma de grasa corporal, y cuyo exceso de carga ha incrementado preocupantemente su propensión a enfermarse y ocasiona hoy en día más muertes prematuras que el tabaco.

Pero no siempre ha sido así…    [continúa leyendo aquí ]

 

Artículo publicado en Revista Diners.