inmunidad

blog | Respuesta inmune y ejercicio

 

Pareciera sorprendente que hacer ejercicio pueda reducir el número y la severidad de infecciones respiratorias, inflamación crónica y hasta algunos tipos de cáncer. Sin embargo, la literatura científica sobre las interacciones entre el ejercicio y nuestro sistema de defensa es muy amplia.

El sistema inmunológico es de los más fascinantes sistemas de nuestro organismo. Su estructura y funcionamiento han sido aclarados cada vez más, pero aún son muchas las incertidumbres sobre sus mecanismos de control y regulación. Se trata de una gran red de células, órganos y sustancias inflamatorias, anticuerpos y hormonas que tienen funciones vitales, como defendernos de microorganismos como virus, bacterias, parásitos y hongos. También son responsables de detectar células enfermas y destruirlas para preservar la salud. El reconocimiento de lo propio y lo extraño; la magnitud de los procesos de inflamación, destrucción y reparación de los tejidos está regulada por el sistema inmunológico.

Es decir, que cuando padecemos una molestia o enfermedad, por lo general está vinculada al proceso de respuesta inmunológica. Por supuesto, factores externos como la temperatura, la altura, la contaminación, la nutrición, las emociones y el ejercicio tienen un gran impacto, inmediato y a largo plazo, sobre este complejo sistema.

Biológicamente el ejercicio consta de una serie de reacciones celulares coordinadas que involucra la contracción muscular, el incremento en el trabajo del sistema cardiopulmonar y una respuesta neuro-hormonal e inmunológica que acompaña los procesos de daño, reparación y adaptación al entrenamiento.

No es sorprendente por tanto que el exceso o déficit de ejercicio pueda afectar nuestra salud. En general, el sedentarismo parece reducir la capacidad funcional de nuestras defensas y nos vuelve más vulnerables a algunas infecciones y tumores. Por el contrario, el exceso de ejercicio, en especial en condiciones ambientales adversas y en ausencia de una nutrición adecuada, puede “ bajar nuestras defensas” y permitir la proliferación de infecciones y alteraciones en la reparación de los órganos y tejidos.

La comprensión de las interacciones entre ejercicio, nutrición y sistema inmune es fundamental, no sólo para los grandes atletas, sino para todo aquel que quiera preservar y optimizar su salud por medio del ejercicio.

 

JD

 

Este blog fue publicado en el diario El Espectador el domingo 1 de febrero, 2015.

Fotografía de Federico Ruíz/MDE Ciudad Inteligente, usada bajo licencia Creative Commons (versión recortada).