mitos

blog | Alimentos procesados

 

Parece que en Latinoamérica y en otros lugares del mundo el tema de la nutrición genera pasiones sólo superadas por el fútbol y la política, lo cual sin duda es divertido e interesante para muchos sectores, por supuesto, más para los medios de comunicación.

Por lo general, no importa mucho quién tiene la razón, lo importante es captar la atención y el rating, usualmente con agresiones o descalificaciones mutuas como lo vemos a diario. Los alimentos procesados no son la excepción y pareciera que eso de “todo tiempo pasado fue mejor”, una frase tan popular como irracional, empieza a permear las creencias y los prejuicios populares sobre los invaluables avances en ciencia y tecnología de alimentos y nutrición.

Procesar, según la Academia de la Lengua Española, es someter una cosa, en este caso un alimento, nutriente o materia prima, a un proceso de elaboración o de transformación. No sobra decir que nuestro cerebro procesa permanentemente datos e información, pero también nutrientes y moléculas.

Aún no entiendo la gran preocupación popular y de algunos pocos profesionales de la salud sobre los alimentos procesados, quizá sólo explicable por falta de información sobre bioquímica o procesos de digestión y absorción de nutrientes en nuestro organismo.

Lavar, calentar, enfriar, cortar, moler, licuar, macerar o fritar en la cocina de la abuela no es muy diferente de hacerlo por medio de máquinas sofisticadas computarizadas, en un entorno industrial con altos estándares de control de calidad. Perdón, sí existen diferencias: en el entorno artesanal, hogareño, hay mucho más riesgo de contaminación con virus, bacterias y hongos, nadie conoce los miligramos de cada nutriente al final del proceso ni de cada porción, y, por supuesto, el Invima se escandalizaría de auditar cualquiera de los procesos caseros o de muchos restaurantes, documentando los cotidianos efectos gastrointestinales, alérgicos y tóxicos de muchos de estos alimentos supuestamente no procesados, saludables e inocuos.

Fotografía de Michael Stern/Flickr.

Fotografía de Michael Stern/Flickr.

La industria de alimentos busca los máximos estándares de calidad e inocuidad de los alimentos para cubrir una amplia gama de necesidades y, por ende, gustos y preferencias de la población. La oferta va desde productos intravenosos y enterales con algunos o todos los nutrientes necesarios para la vida y de amplio uso hospitalario, hasta alimentos de todos los tipos para todos los gustos y necesidades: agua, fibra, proteínas, carbohidratos complejos o azúcares simples, grasas de todos los tipos con o sin saturación, con o sin colesterol, alimentos con o sin calorías, con o sin grasa.

Tienen además la obligación de describir en detalle sus ingredientes y someterse a las autoridades técnicas internacionales de control de calidad.

El impacto favorable o desfavorable de un alimento poco o nada tiene que ver con ser procesado o no, por el contrario, entre más clara y definida esté la necesidad de cada nutriente y el consumo requerido para cada individuo, más posibilidades hay de preservar o recuperar la salud.

 

JD

 

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador, el domingo 15 de noviembre, 2015.
Fotografías de Michael Stern, usadas bajo licencia Creative Commons.

Lanzamiento Libro “Prescripción del Ejercicio”

 

Esta fecha (sept 25/2015) es muy especial para mí. Junto a grandes amigos y expertos, iniciaremos en Paipa el tour de lanzamiento del libro que Felipe Lobelo MD PhD y yo escribimos exclusivamente dedicado a la prescripción del ejercicio. El libro “Prescripción del Ejercicio” nace de la necesidad de recopilar las herramientas básicas que los médicos necesitamos para motivar, evaluar y recomendar actividad física a nuestros pacientes. Escrito en español con un lenguaje sencillo, fotografías y videos testimoniales, el libro entrega las recomendaciones y tips más actuales para que todo médico—independiente de su especialidad—pueda realizar una adecuada prescripción del ejercicio.

Creo que todos conocen mi profundo compromiso por mejorar la salud y calidad de vida de nuestros pacientes a través de los estilos de vida saludable, especialmente a través del ejercicio, y es por esto que en este libro entrego conocimientos y recomendaciones que he adquirido en mis años de práctica clínica en Colombia. Creo que nuestros pacientes tienen el derecho a conocer los beneficios del ejercicio para su salud y nosotros, los profesionales de la salud, tenemos el deber moral y ético de hacer la mejor recomendación posible.

Como saben, actualmente la mayoría de las personas tienden a tener una vida sedentaria lo que explica, en gran medida, la creciente epidemia en países Latinoamericanos de infartos, diabetes tipo 2, obesidad, cáncer, trastornos de ansiedad y depresión, entre otros. Estas enfermedades representan una carga insostenible para nuestro países porque disminuyen la calidad de vida y los años de vida productivos de la población, ocasionan muertes tempranas, generan altísimos gastos en salud, y frenan el desarrollo.

La Organización Mundial de la Salud, y otras importantes entidades internacionales como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y el Foro Económico Mundial, han identificado al ejercicio físico regular como una estrategia indispensable en la lucha contra las enfermedades crónicas, especialmente en países en vía de desarrollo. Por su parte, el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM) promueve la inclusión de la prescripción del ejercicio en la práctica clínica a través de su iniciativa global, Exercise is Medicine® (EIM®).

Este libro va de la mano con los contenidos del Curso de Prescripción del Ejercicio desarrollado por nuestro equipo de EIM® en América Latina y avalado por el ACSM. Más de 4000 profesionales de la salud en la región han sido capacitados a través del curso y muchos más podrán acceder a estos contenidos gracias a la publicación de este libro.

No me queda más que agradecer a todas las grandes personas que han aportado para que este proyecto sea una realidad. Expertos, estudiantes, empresarios y los profesionales que atienden a la comunidad día a día, a todos gracias. Desde el equipo de trabajo, y todos los colaboradores, esperamos que este libro cumpla el propósito de ser una guía práctica para usted.

 

Acompáñenos en los próximos lanzamientos del libro [fechas actualizadas]:

Gran Lanzamiento en Paipa: septiembre 25/2015, Hotel Estelar. Vea la fotografías aquí

Lanzamiento en Cartagena: Diciembre 2/2015 Hotel Las Américas.

Lanzamiento en Bogotá: octubre 23/2015, Hotel NH Collection Royal. Pronto tendremos las fotografías.

Lanzamiento en Medellín: noviembre 20/2015, Hotel Estelar Milla de Oro.

Lanzamiento en Cali: [fecha por definir]

Mayor info: redsocial@johnduperly.com

 

¿Dónde puede comprar el libro?

[Actualización:]

Siga el los links para adquirir el libro on-line:

Librería Nacional: compre el libro aquí

Liberería Lerner: compre el libro aquí

Ediciones de la U: compre el libro aquí

Librería Panamericana: compre el libro aquí

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El libro estará disponible en las principales librerías del país a finales de septiembre y principios de octubre. También lo puede ordenar a domicilio desde ya a través de Ediciones de la U (Tel: +57 1 4065861, pregunte por Danny Lara).

blog | Salud mental y ejercicio

 

La salud mental ha adquirido un especial interés para la gran mayoría de seres humanos de todas las edades y situaciones socioculturales. Ya no se trata de un asunto de locos o sanatorios, es un tema que afecta la calidad de vida de cada persona.

Son tan importantes las ventas de medicamentos antidepresivos y ansiolíticos (con o sin receta) en el mundo, que constituyen hoy en día una de las principales fuentes de ingresos para la industria farmacéutica.

Afortunadamente han aumentado también los profesionales dedicados al tema: psicólogos, psicoterapeutas, psiquiatras, neurólogos, instructores de yoga y hasta maestros y coaches que nos ofrecen alcanzar la felicidad o, por lo menos, mitigar el sufrimiento. La oferta es tan amplia y los resultados tan variados que es difícil encontrar la mejor opción.

Sin embargo, la mayoría de investigadores en el tema coinciden en que podemos hacer mucho por nuestra salud mental con estrategias relativamente sencillas y al acceso de todos. En primer lugar, debemos recordar que dormir bien, en calidad y cantidad, es sin duda una gran prioridad. Tener y cultivar buenas relaciones interpersonales, una vida espiritual sólida, una nutrición adecuada y una baja exposición a tóxicos como el cigarrillo, el alcohol y otras sustancias psicoactivas han demostrado reducir los problemas de salud mental. Pero quizás lo más sorprendente es el descubrimiento reciente acerca de los beneficios del ejercicio sobre la ansiedad, la depresión, las adicciones, el insomnio e, inclusive, sobre los trastornos neurodegenerativos como la enfermedad de Alzheimer o el párkinson.

Hace muchos años se habían descrito sustancias similares a la morfina, “endorfinas”, producidas en el cerebro durante el ejercicio de alta duración o intensidad. Recientemente se han descrito además numerosos mecanismos y neurotransmisores liberados durante el ejercicio, como la dopamina y la serotonina, capaces de inducir sensaciones placenteras que alivian el estrés y mejoran la calidad de vida.

La más interesante, descubierta hace pocos años, es el “BDNF o factor neurotrópico derivado del cerebro”, capaz de mejorar la memoria, la concentración y la resistencia de las neuronas a la injuria y hasta de retardar los procesos neurodegenerativos. Adicionalmente se ha demostrado que es posible aumentar la producción de esta sustancia haciendo ejercicio a cualquier edad.

Nunca es tarde para cuidar nuestra salud mental, en especial si tenemos las herramientas básicas al alcance de todos. Pregúntele a su terapeuta.

JD

Este blog fue publicado en el diario El Espectador en junio 14/2015.

Fotografía de Darren Flinders/Flickr, usada bajo licencia Creative Commons.

 

blog | ¿Calorías buenas, regulares y malas?

 

La confusión en temas de salud, pero especialmente en nutrición, es preocupante.

En parte, es cierto que al hablar de nutrición no estamos hablando de una sustancia o una práctica, sino de cientos de químicos e interacciones que hacen muy difícil concluir con seriedad científica qué es bueno o malo para la salud.

Por ejemplo, el consumo de agua, tan favorecido por la mayoría de expertos, puede ser perjudicial e inclusive mortal, al diluir los niveles de sodio circulante o inundar los pulmones de liquido, en individuos con alteraciones en la regulación del equilibrio hidroelectrolítico, como algunos atletas o pacientes con disfunción neurológica, cardiovascular o renal.

La sal, a su vez, tan satanizada en el contexto de la salud pública, ha demostrado mejorar el rendimiento físico y mental cuando las personas son hipotensas, tienen disautonomía o tienen pérdidas aumentadas por sudor, diuréticos o alteraciones digestivas.

Las grasas, perseguidas por muchos años, han demostrado ser necesarias para la salud, en especial aquellas de origen vegetal, mientras que los muy vendidos ácidos grasos “omega 3” han pasado al desprestigio en los recientes estudios serios de prevención.

Pero quizás el mayor terreno de discusión actual es el de las calorías. Pareciera que son juzgadas hoy en día por la filosofía, las ciencias políticas o la religión. Las hay “verdes” naturales, hidropónicas, buenas y santas, malas, pecaminosas, capitalistas o de izquierda.

Sugiero que les preguntemos a los físicos y bioquímicos. Ellos dicen que una caloría es una unidad de energía capaz de elevar la temperatura de 1 ml de agua en 1 grado centígrado. Esta energía se encuentra almacenada en los millones de enlaces químicos que componen nuestros alimentos. La mayoría de estos enlaces liberan la misma cantidad de calorías a nuestro intestino. Es decir, que se libera igual cantidad de energía (buena o mala no sé) al romper un enlace entre dos carbonos de un chicharrón, una chocolatina o un salmón.

El problema de sobrepeso, obesidad y diabetes no depende de la fuente de calorías, el problema es el exceso de energía o calorías en relación con lo que gastamos. Si me muevo poco, todas las calorías, provenientes de aceite de oliva, de un cereal integral o de una fruta, me van a engordar y enfermar. Si me mantengo activo y gasto mucha energía, puedo consumir grandes cantidades de dulce, grasa o proteínas y quizás hasta baje de peso, miremos a nuestros deportistas.

 

JD

 

Este blog fue publicado en el diario El Espectador en mayo 3, 2015.

Fotografías de Basheer TomeInnisfree HotelsMichael Stern, Earl, Tore Bustad, Christopher Craig, Maia C, y Denish C, usadas bajo licencia Creative Commons.

blog | Hidratación, ¿por qué y con qué?

 

Recordemos que uno de los procedimientos básicos para cualquier problema de salud es garantizar un aporte adecuado de líquido o “suero” por vía oral o en su defecto por vía intravenosa. Podemos vivir semanas enteras sin comer, pero sólo pocos días sin recibir agua o algún tipo de líquido.

Las alteraciones funcionales en nuestro cuerpo aparecen con grados mínimos de deshidratación. Es interesante que tan sólo un 2% de pérdida de peso por deshidratación ha demostrado afectar negativamente el funcionamiento del cerebro. Muchos de estos hallazgos provienen de las ciencias del ejercicio, donde se busca optimizar los determinantes del rendimiento físico y mental. Por supuesto, pérdidas mayores al 5-10% tienen un evidente impacto negativo en la capacidad física, reduciendo la resistencia aeróbica, como lo viven cotidianamente miles de atletas recreativos y competitivos. Quienes no lo sabían sólo deben probarlo. Se deben consumir inicialmente agua o bebidas hidratantes en cantidades promedio de 0,5 a 1 L por hora de ejercicio moderado o vigoroso, preferiblemente distribuido en pequeños sorbos o porciones de 100-150 ml cada 10 minutos.

Para optimizar el estado de hidratación debemos estar atentos a la aparición de la sed, las características de la saliva y, especialmente, al color de la orina. Mientras que la orina clara o transparente refleja un adecuado estado de hidratación, las orinas amarillas oscuras muestran un aumento en la concentración de la orina como respuesta fisiológica a la deshidratación. El dato más confiable proviene del peso corporal (sin ropa y habiendo evacuado la vejiga) antes y después de una sesión de ejercicio. Muchas veces descubrimos con sorpresa que hemos bajado más de 500 g que reflejan la falta de líquidos y no menos grasa como muchos creen.

Si la deshidratación se perpetúa por falta de líquidos o debido a pérdidas aumentadas por sudor, respiración, diarrea, vómito o diuréticos aparecen graves consecuencias por falta de un adecuado riego sanguíneo (oxígeno y nutrientes) a todos los tejidos, en especial al cerebro, al corazón y al riñón. Muchas bebidas o alimentos líquidos son útiles, pero existen opciones ideales según el individuo y las circunstancias específicas. Para el ejercicio se recomienda la hidratación antes, durante y después, agua o bebidas hidratantes, según las condiciones ambientales, la duración y la intensidad del esfuerzo.

 

JD

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en septiembre 21 – 2014
Fotografía de VOJTa Herout, usada bajo Licencia Creative Commons. 

blog | ‘Stretching’: ¿sirve o no?

 

Una de las prácticas más arraigadas entre los deportistas es la rutina de estiramiento, o ‘stretching’, como parte de diversos rituales de calentamiento.

Para quienes lo disfrutan y combinan con ejercicios de respiración y meditación, adquiere propiedades casi mágicas, como una sensación de relajación de cuerpo y mente. Sin embargo, para quienes carecemos de adecuados niveles de estrógenos o de propiedades elásticas del colágeno de nuestros músculos y tendones, resulta vergonzoso y genera cierta dosis de culpabilidad no poder tocar, siquiera, la punta de los pies con la rodillas extendidas.

Todos hemos escuchado las populares asociaciones anecdóticas de mala flexibilidad con mal rendimiento y lesiones deportivas, o, por el contrario, buena flexibilidad con alto desempeño y menos lesiones. La realidad que nos muestra la ciencia es menos simplista y plantea discusiones más complejas. Por ejemplo, tener una flexibilidad muy superior parece asociarse a menor fuerza y potencia en la mayoría de atletas élite, mientras que una menor elongación de la unidad miotendinosa es frecuente en los atletas más fuertes y veloces.

Las primeras discusiones surgieron de la prevención de lesiones deportivas. Fue llamativo encontrar hace más de diez años que las lesiones de corredores y ciclistas poco tenían que ver con su flexibilidad y más con las cargas de entrenamiento, hidratación y nutrición inadecuadas, detalles biomecánicos de calzado, terreno e implementos deportivos o estrategias de regeneración.

Recientemente se han publicado estudios sobre un mínimo efecto negativo, transitorio, del estiramiento estático mayor a un minuto en el desempeño de atletas de potencia. Ningún artículo ha demostrado estos efectos para el estiramiento dinámico corto y menos para el deporte recreativo, y mucho menos para disciplinas aeróbicas.

¿Qué podemos concluir? Para la gran mayoría sigue siendo válido que padecemos de numerosos vicios de postura y retracciones moderadas y severas para nuestras articulaciones o “coyunturas” que requieren de múltiples sesiones de fisioterapia o estiramiento. Sin embargo, vale la pena replantearse cuáles son los niveles óptimos de movilidad articular para el desempeño deportivo, específicamente para cada disciplina y para cada deportista.

JD

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en octubre 12 – 2014

Fotografía de Vanessa Collazos MD, usada bajo licencia Creative Commons.

blog | ¿Ejercicio en Ayunas?

 

¿Qué tan peligroso es realizar algún tipo de actividad física sin haber ingerido alimentos?

La tradición oral y las opiniones basadas en anécdotas y creencias populares, además de un pobre conocimiento del metabolismo humano en reposo y ejercicio, nos han llevado a prohibir el ejercicio en ayunas. Veamos algunas consideraciones útiles.

En primer lugar debemos ser realistas en cuanto al gasto energético usual durante el ejercicio. La gran mayoría de lectores y seres humanos gastamos entre 300 y 600 calorías (kcal) en 1 hora de ejercicio moderado o vigoroso, continuo. Algunos pocos muy entrenados y musculosos pueden gastar cerca de 1000 kcal por hora. Afortunadamente, desde el punto de vista biológico, 100 gramos de grasa corporal son más que suficiente para satisfacer esta impresionante cantidad de energía (700 kcal). O sea que para reducir significativamente mis reservas de grasa o “gordos” a punta de ejercicio, ¡tendríamos que correr días o semanas enteras sin descanso!

Por otro lado, gozamos de otras valiosas pero menos abundantes reservas de azúcar (glucógeno) en los músculos y en el hígado, que suman aproximadamente una libra o 500 g, dependiendo de la comida y el ejercicio en las últimas 48 horas. Sólo estas reservas nos alcanzan para correr o realizar ejercicio vigoroso durante 90 -120 minutos.

Fotografía de Cascadian Farm / Flickr, licencia CC

Fotografía de Cascadian Farm / Flickr, licencia CC

Para rematar, se nos olvida que el órgano que más sufre durante el ejercicio es el estómago y todo el sistema digestivo. Al realizar ejercicio, el flujo sanguíneo es derivado, desviado de acuerdo a las prioridades fisiológicas, hacia el corazón, los pulmones, el cerebro y los músculos. El estómago, intestino y colon sufren falta de sangre (isquemia) y exposición a señales neuro-hormonales que en casos extremos pueden generar úlceras y sangrados. El reflujo gastroesofágico y biliar son usuales y la tolerancia a los alimentos es muy baja.

Así como es de importante hidratarse antes durante y después del ejercicio, es cuestionable desayunar o comer antes de un ejercicio intenso de corta duración, es decir 1 hora o menos. Por supuesto, la recomendación es totalmente diferente para nuestros deportistas, que viven en déficit nutricional, a veces por falta de recursos o por la falsa creencia de que menos grasa es igual a mejor rendimiento. El entrenamiento aeróbico de varias horas requiere de grandes cantidades de líquidos, azúcar y sal, antes (desayuno) durante (bebidas hidratantes, “geles”, “snacks”, “powerbars”) y después (“corrientazo”, “ejecutivo”, sancocho o bandeja paisa).

Solo sugiero que hagamos un examen de conciencia o de “barriga” y evaluemos si realmente son tan indispensables los alimentos del desayuno, cuando el estómago y el intestino realmente no pueden funcionar bien.

 

JD

 

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en agosto 24 – 2014

Fotografías de Diego Laconelli y Cascadian Farm, usadas bajo Licencia Creative Commons.

blog | Muerte Súbita del Atleta

 

Los grandes deportistas suelen encarnar, para muchos de nosotros un cúmulo de virtudes. Una genética privilegiada, salud óptima y hasta virtudes humanas y espirituales. Son portadores y ejemplo de disciplina, tolerancia a la frustración, altruismo, persistencia, sacrificio y entrega por el bien común.

Lamentablemente estos súper hombres y mujeres también son mortales y a veces son víctimas de la aterradora muerte súbita. Los casos de deportistas élite muertos en entrenamiento y competencia son extremadamente raros, pero generan tanto impacto psicosocial y tanto dolor familiar y comunitario que vale la pena dedicar unas líneas a su contexto y posibles explicaciones.

Se ha podido encontrar una causa orgánica en la gran mayoría de los casos. Los deportistas mayores de 35 años fallecen súbitamente por enfermedad coronaria, en la gran mayoría de los casos. Es decir que a pesar del ejercicio y presumibles buenos hábitos de vida, sus arterias se encuentran obstruidas por placas ateroescleróticas, producto de un colesterol o presión arterial elevados, atribuibles en algunos casos a su predisposición genética. Algunos de estos deportistas han abusado de cigarrillo, alcohol,  o sustancias como la cocaína y los anabólicos que favorecen espasmos y obstrucción de las arterias.

Pero el mayor reto lo representan los jóvenes, aparentemente sanos, por lo general asintomáticos, que mueren súbitamente en la pista o el campo de fútbol. La principal causa de estas tragedias es una enfermedad conocida como hipertrofia septal asimétrica o miocardiopatía hipertrófica. La padecen muy pocos niños, probablemente 1 en 10 000 o menos y podría ser detectable con una buena historia clínica, un electrocardiograma y un ecocardiograma. Se trata de un engrosamiento anormal de las paredes del corazón que puede favorecer arritmias mortales. Le siguen como causas las infecciones del corazón, miocarditis virales o por parásitos como la enfermedad de Chagas en nuestro medio. También se encuentran enfermedades congénitas, abuso de sustancias y traumas directos sobre el pecho como explicaciones para estos episodios trágicos.

Que podemos hacer? La respuesta es compleja. Primero, brindar a la mayoría de los deportistas de todas las edades el acceso a una evaluación médica, segundo facilitar la realización de exámenes especializados cuando el médico así lo indique, tercero no menos preciar síntomas como sincopes o desmayos o dolor en el pecho y ahogo, cuarto evitar el ejercicio cuando hay malestar general o fiebre y por supuesto evitar el cigarrillo, los estimulantes y al alcohol al máximo si se quiere participar en deporte competitivo. Afortunadamente, los grandes beneficios del ejercicio, protegen a la gran mayoría de habitantes, pero los pocos deportistas élite, merecen una atención especial.

 

JD

 

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en su versión impresa en agosto 3 – 2014

Fotografía de Mackenzie, usada bajo Licencia Creative Commons.

blog | Café, salud y ejercicio

 

La interacción entre el consumo de café, el rendimiento físico y mental, y la salud en general han sido estudiados desde la antigüedad. El café es sin duda una de las bebidas de más alto consumo en todo el mundo y nuestra frágil economía se ha beneficiado de ello en muchas ocasiones.

Para muchos, el trabajo, los negocios o la vida social serían difíciles de imaginar sin una taza de buen café. Por otro lado, la frecuente especulación basada en anécdotas u opiniones personales ha popularizado creencias y mitos que tienen poco o ningún soporte científico. Aun para algunos profesionales de la salud, el conocimiento y las recomendaciones sobre el consumo de café o sus componentes proviene de fuentes poco confiables.

Las razones para tanta confusión son comunes a otros hábitos. Lo más frecuente es una comprensión incompleta de las múltiples causas o factores que interactúan o favorecen la aparición de un síntoma o una enfermedad.

Veamos algunas asociaciones comunes: el café causa diabetes. No sólo no existe ningún estudio que lo demuestre, sino que se ha documentado recientemente, en grandes y rigurosos estudios, que los individuos que consumen más café tienen menor riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2.

¿Por qué la malinterpretación? Muchos individuos acompañan el café con un delicioso y mortal cigarrillo, que duplica el riesgo de diabetes y docenas de enfermedades. O al menos con una buena porción de pastelería rica en grasas y harinas que se asocian con sobrepeso y obesidad, los principales factores de riesgo para la diabetes. El café sin cigarrillo y con un peso normal puede protegernos de esta enfermedad.

Fotografía de P!XELTREE / Flickr, licencia CC.

Fotografía de P!XELTREE / Flickr, licencia CC.

Tampoco se ha podido demostrar un efecto negativo del café sobre la presión arterial. Más aún, las personas que consumen más café padecen menos de “stroke” o accidentes cerebrovasculares, el desenlace más temido para un paciente hipertenso.

En cuanto a las arritmias cardíacas y los síntomas digestivos, hay todo un esfuerzo de la investigación por aclarar las cosas. Hasta el momento no hay evidencia científica clara que permita concluir efectos nocivos del café en estos temas. La sensibilidad de cada persona a los efectos biológicos de la cafeína y los numerosos antioxidantes y sustancias activas contenidas en una tasa de café deben ser consideradas a la hora de dar una recomendación médica.

Fotografía de Joe St.Pierre / Flickr, licencia CC.

Fotografía de Joe St.Pierre / Flickr, licencia CC.

Por último, vale la pena resaltar los efectos favorables del café sobre el rendimiento físico y mental. La estimulación del sistema nervioso provoca mejores niveles de atención, concentración y velocidad de reacción que pueden ser críticos para un conductor, un operario, un ejecutivo o para un deportista competitivo.

 

JD

 

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en mayo 24 – 2014

Fotografías de 55Laney69P!XELTREEJoe St.Pierre, usadas bajo Licencia Creative Commons.