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blog | Rehabilitación Cardiaca

 

Esta valiosa disciplina de la medicina moderna, ha permitido salvar y mejorar la vida de millones de personas en las últimas décadas. En realidad se trata de un modelo ideal de manejo multidisciplinario del riesgo cardiovascular y metabólico, que ha decantado progresivamente las mejores prácticas clínicas, basadas en la evidencia científica, alrededor del paciente con enfermedad cardiovascular. Las cifras de grandes estudios muestran reducciones de hasta un 30% en la mortalidad, para aquellos pacientes que participan de un buen programa de rehabilitación cardiaca, comparados con aquellos que no tienen acceso o no son remitidos por sus médicos.

Muchos de estos pacientes han vivido un deterioro progresivo o repentino de su salud en múltiples aspectos físicos y mentales. Son frecuentes el sedentarismo, el sobrepeso, la hipertensión, así como el colesterol, los triglicéridos y la glicemia elevados. Siguen siendo sorprendentes las cifras de tabaquismo y consumo excesivo de alcohol, los niveles de ansiedad y depresión, de disfunción sexual y trastornos del sueño. Un buen programa de rehabilitación cardiaca permite a cada paciente, después del infarto o evento cardiovascular, recuperar y muchas veces superar su calidad de vida previa.

A pesar de los grandes progresos en los últimos 10 años, en nuestro país y en Latinoamérica todavía son proporcionalmente muy pocos los pacientes que disfrutan de este tratamiento. Aunque los recursos siguen siendo limitados, nuestro sistema de salud actual lo autoriza y contamos con un buen número de profesionales de la salud entrenados en el tema (médicos especialistas, enfermeras, fisioterapeutas, nutricionistas y sicólogas). Hace tan solo una década se podían contar muy pocos programas en los grandes centros hospitalarios. Los esfuerzos gremiales e institucionales han permitido alcanzar cifras de más de 50 programas en todo el país. Los hospitales y clínicas que manejan eventos cardiovasculares graves han comprendido que no se trata solo de salvar la vida en urgencias y en las unidades de cuidado crítico, sino también de brindar un verdadero manejo integral, que permita una adecuada reintegración de todos los pacientes a sus actividades productivas, familiares y sociales, es decir una verdadera recuperación de su calidad de vida.

En Colombia, como en todo el mundo, debemos reorientar los esfuerzos de la salud hacia la prevención de las grandes causas de enfermedad y muerte. Para los miles de compatriotas que ya padecen la enfermedad cardiovascular o sus consecuencias, aún quedan oportunidades. Los programas de rehabilitación cardiaca ofrecen modelos costo-efectivos que debemos adaptar, fortalecer y escalar para controlar uno de los principales problemas de salud de nuestra época.

 

JD

Este blog fue publicado en la versión impresa del diario El Espectador el domingo 11 de enero, 2015.

Fotografía de Vanessa Collazos MD, todos los derechos reservados.