tabaquismo

blog | Glifosato vs. tabaco

 

No tengo dudas sobre la decisión de no fumigar con glifosato. Lo que me preocupa es el sensacionalismo alrededor de estas decisiones.

Se nos olvida que todos los días mueren en Colombia y en el mundo miles de seres humanos a consecuencia del humo del tabaco: la mayor amenaza para la salud humana y el medio ambiente, reconocida por la OMS y por todos los gobiernos del mundo. Los ambientalistas saben que las colillas de cigarrillo constituyen uno de los mayores tóxicos para el medio ambiente, contaminan instituciones, ciudades, parques, playas y ríos, intoxicando pequeños animales, aves y mascotas. Lo sorprendente es que la lucha de nuestras sociedades sea tan tímida, tan incoherente, tan egoísta.

Los pocos valientes, en el Gobierno y en la sociedad, que se han atrevido a enfrentar este flagelo, han recibido amonestaciones de sus superiores y hasta amenazas contra su vida, en el mejor de los casos, simplemente han sido ignorados. El negocio de la industria del tabaco es tan lucrativo para las multinacionales y algunos sectores de la sociedad, que se cuestionan e ignoran las recomendaciones de las grandes autoridades de salud y desarrollo sostenible.

Nuestro país ha logrado algunos avances, pero aún estamos lejos de cumplir a cabalidad con el convenio marco de la OMS para el control del tabaco, en especial en materia de impuestos, seguimiento y control de la implementación de cada estrategia y recomendación. Seguimos vendiendo cigarrillos a precios muy bajos con relación al resto del mundo, con advertencias y control sanitario insuficiente, pero sobre todo con una increíble e indignante tolerancia social, hasta que la enfermedad, por lo general mortal, toca a nuestros familiares directos.

Es cierto que el daño a la salud, desde el embarazo y el período neonatal hasta el sufrimiento por dolor y asfixia de un anciano es tan grave, que todo fumador debería pagar una prima significativa a nuestro sistema de salud para compensar en algún grado los inmensos costos en salud atribuibles a esa decisión personal. No es justo que sigan muriendo niños de hambre, mientras un 10-15% de la población ejerce su derecho a consumir tóxicos adictivos y a destruir el medio ambiente.

Sólo falta que los cultivos de coca se sigan reemplazando por cultivos de tabaco, un negocio millonario, en manos de empresarios que no tienen que sentarse en La Habana, ni dar explicaciones sobre su ética, honestidad y responsabilidad por millones de muertes en el mundo.

 

JD

 

Este blog fue publicado en el diario El Espectador el 17 de mayo de 2015.

Fotografía de Hanna Sörensson/Flickr, usada bajo licensia de Creative Commons.

 

blog | Prevención: una prioridad en salud

 

Priorizar es uno de los conceptos fundamentales de todo proyecto exitoso, y, ¡cómo nos hace falta en salud! Se trata de uno de los principios más antiguos en el acto médico y en la gestión para la salud pública: saber seleccionar con criterios objetivos los problemas de mayor relevancia.

Preguntas tan comunes y dolorosas como: ¿a quién se atiende primero en el servicio de urgencias del hospital o en consulta externa? El llamado “triage” en urgencias, por ejemplo, no es otra cosa que un sistema de priorización que permite al personal de salud enfocar su capacidad de resolver problemas en quienes padecen una enfermedad o situación más grave. Vale la pena resaltar que no desconocemos el sufrimiento y las molestias ocasionados por la espera, pero debemos ser conscientes de las limitaciones para lograr una atención universal y oportuna de óptima calidad. En situaciones realmente graves y cercanas a la muerte, en presencia de equipos médicos altamente especializados, un error en definir prioridades puede tener un desenlace fatal. Quienes mejor lo entienden son por lo general los beneficiarios de estas decisiones.

Pero veamos algunas situaciones y conflictos a la hora de llevar estos principios a nuestro agobiado sistema de salud. Las necesidades son inmensas, los recursos muy limitados. ¿Cómo tomar decisiones acertadas sin un riguroso proceso de priorización? Los expertos han planteado algunos criterios que no siempre son aplicados adecuadamente. Por ejemplo, la magnitud o importancia de un problema de salud se define entre otras por el número de muertes o la incapacidad prematura que ocasiona, por la cantidad de personas que lo padecen o por el sufrimiento físico o emocional que genera. Por otro lado, es necesario analizar la magnitud de los costos que genera sin olvidar las posibilidades reales, la capacidad de respuesta, del sistema para enfrentar y solucionar el problema.

Qué difícil es para un profesional de la salud y para los tomadores de decisiones tener que elegir entre la desnutrición materno-infantil o las devastadoras consecuencias de la hipertensión arterial. Ambos problemas siguen matando a millones de colombianos y pareciera utópico poder tomar una decisión ética y bien fundamentada para priorizar entre el control eficaz de alguno de estos flagelos. Lo que definitivamente no tiene sentido es que los escasos recursos sean asignados por conveniencia política o favoreciendo intereses particulares, o que se inviertan grandes sumas de dinero en procedimientos y medicamentos para atender problemas que se hubieran podido evitar a un costo más bajo. Mientras no seamos lo suficientemente audaces para reconocer la urgente prioridad de la prevención, nuestro sistema de salud seguirá enfermo.

 

JD

 

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en noviembre 10 – 2013

Fotografía de Vanessa Collazos MD, usada bajo licencia Creative Commons.

 

blog | Café, salud y ejercicio

 

La interacción entre el consumo de café, el rendimiento físico y mental, y la salud en general han sido estudiados desde la antigüedad. El café es sin duda una de las bebidas de más alto consumo en todo el mundo y nuestra frágil economía se ha beneficiado de ello en muchas ocasiones.

Para muchos, el trabajo, los negocios o la vida social serían difíciles de imaginar sin una taza de buen café. Por otro lado, la frecuente especulación basada en anécdotas u opiniones personales ha popularizado creencias y mitos que tienen poco o ningún soporte científico. Aun para algunos profesionales de la salud, el conocimiento y las recomendaciones sobre el consumo de café o sus componentes proviene de fuentes poco confiables.

Las razones para tanta confusión son comunes a otros hábitos. Lo más frecuente es una comprensión incompleta de las múltiples causas o factores que interactúan o favorecen la aparición de un síntoma o una enfermedad.

Veamos algunas asociaciones comunes: el café causa diabetes. No sólo no existe ningún estudio que lo demuestre, sino que se ha documentado recientemente, en grandes y rigurosos estudios, que los individuos que consumen más café tienen menor riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2.

¿Por qué la malinterpretación? Muchos individuos acompañan el café con un delicioso y mortal cigarrillo, que duplica el riesgo de diabetes y docenas de enfermedades. O al menos con una buena porción de pastelería rica en grasas y harinas que se asocian con sobrepeso y obesidad, los principales factores de riesgo para la diabetes. El café sin cigarrillo y con un peso normal puede protegernos de esta enfermedad.

Fotografía de P!XELTREE / Flickr, licencia CC.

Fotografía de P!XELTREE / Flickr, licencia CC.

Tampoco se ha podido demostrar un efecto negativo del café sobre la presión arterial. Más aún, las personas que consumen más café padecen menos de “stroke” o accidentes cerebrovasculares, el desenlace más temido para un paciente hipertenso.

En cuanto a las arritmias cardíacas y los síntomas digestivos, hay todo un esfuerzo de la investigación por aclarar las cosas. Hasta el momento no hay evidencia científica clara que permita concluir efectos nocivos del café en estos temas. La sensibilidad de cada persona a los efectos biológicos de la cafeína y los numerosos antioxidantes y sustancias activas contenidas en una tasa de café deben ser consideradas a la hora de dar una recomendación médica.

Fotografía de Joe St.Pierre / Flickr, licencia CC.

Fotografía de Joe St.Pierre / Flickr, licencia CC.

Por último, vale la pena resaltar los efectos favorables del café sobre el rendimiento físico y mental. La estimulación del sistema nervioso provoca mejores niveles de atención, concentración y velocidad de reacción que pueden ser críticos para un conductor, un operario, un ejecutivo o para un deportista competitivo.

 

JD

 

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en mayo 24 – 2014

Fotografías de 55Laney69P!XELTREEJoe St.Pierre, usadas bajo Licencia Creative Commons.

blog | Ejercicio y sexo

 

Estas dos actividades o fenómenos fisiológicos tan complejos como primordiales para la supervivencia y evolución de la especie no dejan de interactuar y generar mitos e inquietudes. Ambos están rodeados de aspectos espirituales, psicológicos, fisiológicos y bioquímicos.

La pregunta más frecuente sobre el tema por estos días es si nuestros futbolistas deben o no tener relaciones sexuales para optimizar o no perjudicar su rendimiento deportivo. Tengo que confesar que ha sido la pregunta más frecuente en el salón de clase y en la mayoría de conferencias o reuniones sociales. Pensaba que a los deportistas les interesaba más el tema de las proteínas o la hidratación o el ácido láctico.

Hay que aclarar la frecuente sobreestimación del gasto calórico y de energía durante la actividad sexual. Que uno queda cansado, agotado, fatigado, relajado, feliz o dormido no quiere decir que el gasto de calorías haya sido muy alto.

Brevemente, el gasto de energía está dado por dos factores: la intensidad y la duración. Aunque para algunos la intensidad de la actividad sexual es relativamente alta, sobre todo si es inusual o tienen mala condición física, para las personas con buena condición física no supera la mitad de su capacidad máxima en ejercicio, sería como subir escaleras o trotar suavemente.

Algunos lectores de alto rendimiento en la cama se podrán sentir ofendidos, pero les aseguro que pueden realizar mucho más ejercicio que el que creen. Pero la clave de la discusión está en la duración. Aunque se ejerciten muchos de nuestros músculos con gran emoción, es realmente difícil sostener esta actividad por muchos minutos, por lo cual el gasto calórico total es modesto.

Por otro lado está el potencial efecto negativo sobre el rendimiento físico y mental. No existen estudios serios sobre el tema, entre otros porque es muy difícil mantener un diseño experimental riguroso para responder estos interrogantes. La gran mayoría de autores está de acuerdo hoy en día en que no es perjudicial y en algunos casos podría ser favorable para facilitar una buena relajación y un buen sueño la noche anterior a la competencia. Los casos de mal rendimiento asociados con el sexo la noche o en las horas anteriores están rodeados de varios factores que sin duda han demostrado ser nocivos para el óptimo desempeño deportivo, como el cigarrillo, el alcohol, las drogas y la falta de sueño. Buena suerte y buen sexo, con su pareja, a todos nuestros deportistas!

 

JD

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en mayo 17 – 2014

Fotografías de sahxic, usada bajo licencia Creative Commons.

blog | Incoherente lucha contra tabaco y drogas

 

Aunque la mayoría de nosotros nos sentimos indignados de ver los estragos físicos y sicosociales de las adicciones y, por supuesto, el drama mundial que gira alrededor del tráfico ilegal de algunas de estas sustancias, pocas veces nos detenemos a reflexionar sobre la responsabilidad personal ante dicho fenómeno.

Sin pretender profundizar en definiciones o detalles científicos sobre las sustancias adictivas, podemos aclarar que se trata de químicos provenientes de la naturaleza, algunas sintetizadas o modificadas artificialmente, que tienen efectos diversos sobre el sistema nervioso, los cuales son percibidos por la gran mayoría de seres humanos como agradables y placenteros.

Las drogas son capaces de estimular el cerebro aumentando la concentración y el rendimiento mental, reduciendo la fatiga o induciendo sensaciones de bienestar o relajación. ¿Quién no se siente cautivado por tales efectos? El ser humano ha utilizado y disfrutado el alcohol, el tabaco, los derivados del opio, la marihuana y muchas de estas sustancias por miles de años con consecuencias devastadoras para muchas culturas.

Lo interesante del fenómeno en nuestra sociedad es que hemos aceptado convivir tranquilamente y con todo el respaldo legal con tóxicos mortales como el cigarrillo (el más adictivo y tóxico que conocemos), mientras perseguimos y matamos colombianos que siembran y comercian con una hoja que se vende bien. Al menos en este último caso, los ingresos se reparten con cierta equidad en la cadena de distribución y no llegan directamente a los cuarteles de las grandes tabacaleras con el beneplácito de autoridades comerciales y financieras en todo el mundo.

Mientras nuestros gobiernos aceptan incrementar históricamente el área sembrada de tabaco en miles de hectáreas, con la quizás inocente pero muy errada expectativa de mejorar la situación socioeconómica de los campesinos productores, se gastan millones de dólares en las enfermedades causadas por el tabaco y en la hipócrita lucha contra el narcotráfico.

Pero no vayamos tan lejos, mientras en los colegios y universidades, empresas públicas y privadas, nos deleitamos con las noticias sobre el último golpe al narcotráfico y nos indignamos por la creatividad de algunos latinos para hacer llegar el producto a sus fieles consumidores en Estados Unidos y Europa, encendemos sin el menor cargo de conciencia un cigarrillo rico en nicotina y más de 400 tóxicos mortales delante de nuestros niños y jóvenes para que aprendan con el ejemplo la realidad incoherente de nuestras vidas y valores.

Fotografía de Timothée Taupin

Fotografía de Timothée Taupin

Más preocupante aun, diariamente nuestros padres y madres de familia, nuestros educadores y médicos discuten emotivamente y frente a sus hijos, estudiantes y pacientes lo grave y peligroso de la cocaína y la marihuana, mientras disfrutan de sus dosis personales de alcohol en todas sus formas y de un delicioso cigarrillo para aliviar el “estrés” de tan coherente discusión.

 

JD

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en marzo 01 – 2014

Fotografías de fabrício de lima y Timothée Taupin, usadas bajo licencia Creative Commons

Enfermedad renal crónica

 

Los riñones producen orina, filtran sustancias del torrente sanguíneo y son importantes para mantener la química sanguínea. El daño permanente a los riñones se denomina enfermedad renal crónica (ERC). Entre las condiciones médicas comunes que pueden provoc ar ERC, se encuentran la diabetes, la hipertensión (presión arterial alta), las enfermedades renales hereditarias, las enfermedades del tejido renal en sí mismo y la obstrucción crónica de la vejiga. Algunos medicamentos pueden provocar efectos adversos que dañan los riñones. Los riñones también pueden presentar daños permanentes a causa de una enfermedad severa, como insuficiencia cardíaca o septicemia. La enfermedad renal crónica puede avanzar hasta causar la pérdida completa de la función renal, lo que se conoce como enfermedad renal terminal (ERT).

FACTORES DE RIESGO DE LA ERC

  • Diabetes
  • Hipertensión
  • Enfermedad vascular (de los vasos sanguíneos)
  • Antecedentes familiares de problemas renales
  • Obstrucción de la vejiga

 DIAGNÓSTICO & ANÁLISIS

  • Examen físico, incluida la medición de la presión arterial
  • Análisis de sangre, incluidos recuento sanguíneo y análisis químico completos
  • Análisis de orina
  • Estudios mediante rayos X, que incluyen: tomografía computada (TC), pielografía intravenosa (estudio radiográfico con marcador de los riñones y el sistema de drenaje) y angiografía (se inyecta un marcador para destacar el suministro de sangre de los riñones)
  • Ultrasonido del abdomen
  • Es posible que se recomiende la realización de pruebas cardíacas y de los vasos sanguíneos en personas que se encuentran en riesgo de una enfermedad cardíaca o vascular.

TRATAMIENTO

Controlar la presión arterial alta es importante para evitar un mayor riesgo en los riñones, así como protección contra ataques cardíacos y ataques cerebrovasculares. El manejo del nivel de azúcar en la sangre es importante para personas con diabetes. Modificar la dieta, como limitar la ingesta de proteínas y sal, puede ayudar a reducir los síntomas de insuficiencia renal. Dado que la anemia (recuento bajo de glóbulos rojos) es común en personas con ERC o ERT, se puede recetar medicamentos para elevar el recuento de glóbulos rojos.

La diálisis es un proceso que sustituye a los riñones en la filtración de la sangre y la eliminación de los productos residuales. Las personas con ERT necesitan de la diálisis para sobrevivir. La hemodiálisis es la filtración de la sangre a través del acceso a los vasos sanguíneos por medio de un injerto de acceso arteriovenoso (material que se coloca de manera quirúrgica, generalmente en el brazo) o una fístula arteriovenosa (una conexión creada de manera quirúrgica entre una arteria y una vena, también generalmente en el brazo). Para algunos pacientes, se puede recetar una diálisis peritoneal, que implica la colocación de un tubo de plástico en la cavidad abdominal. Los fluidos que se introducen a través de este tubo permiten la extracción de productos residuales.

El trasplante renal es el tratamiento ideal para muchos pacientes con ERT, pero la escasez de órganos donados limita su disponibilidad. Después de la cirugía, el paciente debe tomar medicamentos para evitar que el cuerpo rechace el riñón trasplantado.

 

Adaptado de la Hoja para el paciente de JAMA

Descarga el PDF aquí

Fotografía de *Kid*Doc*One*, usada bajo licencia de Creative Commons

blog | Buenos propósitos para el 2014

 

Qué bueno es aprovechar la energía y la motivación de un nuevo año para replantear las metas personales y profesionales, sacar más tiempo para la familia y los amigos, retomar pasatiempos preferidos, bajar por fin unos kilos, y así, recuperar la salud que inexorablemente declina con la edad.

Las presiones económicas, sociales y culturales nos van desviando progresivamente de las metas que nos trazamos en la vida. Cuando hemos gozado de todo el potencial de nuestro cuerpo y mente, en especial en la juventud, es difícil entender la fragilidad de la que estamos hechos. Sólo la recordamos cuando alguien cercano padece una enfermedad o un accidente.

Quiero resaltar cinco conductas que según la medicina preventiva moderna podrían cambiar radicalmente el panorama de nuestra salud: reducir al mínimo el consumo de alcohol, erradicar el cigarrillo, comer menos calorías y más frutas y verduras, dormir bien y hacer ejercicio una hora diaria.

Sabemos que el alcohol ha matado a millones de seres humanos, por accidentes, violencia, cirrosis, pancreatitis, hemorragias digestivas, cardiopatía, depresión respiratoria y broncoaspiración. Vivimos en una sociedad que convive con este y otros tóxicos probablemente gracias a una muy hábil estrategia de mercadeo.

Otro tóxico bien tolerado y arraigado socialmente es el tabaco. Hace varias décadas que la Organización Mundial de la Salud lo considera como la primera causa prevenible de enfermedad y muerte. Están bien documentadas sus consecuencias económicas y en salud como infarto, trombosis cerebral, gangrena, amputaciones, enfisema, envejecimiento prematuro, cánceres de pulmón, boca, lengua, faringe, laringe, esófago y estómago, leucemia, demencias, Alzheimer, mal aliento y disfunción eréctil.

Otro hábito de gran importancia para la salud física y mental es el buen sueño. Aunque existen diferencias en la cantidad de horas necesarias para cada persona, la gran mayoría necesitamos 7 a 8 horas de sueño de buena calidad. La falta de sueño se ha asociado con trastornos emocionales y cognitivos, alteraciones en el apetito, sobrepeso y obesidad, fibromialgia y alteraciones neuroendocrinas.

Por último está el reto de superar el sedentarismo al que se le atribuyen millones de muertes en magnitudes similares a las del tabaco. La industrialización y urbanización han reducido dramáticamente la necesidad que teníamos de gastar energía. Si no logramos que todos seamos más activos en nuestra vida cotidiana y realizamos por lo menos una hora diaria de ejercicio moderado o vigoroso, la epidemia de diabetes, enfermedad cardiovascular y cáncer va a seguir matando cada vez a más personas y acabando con los pobres recursos de los sistemas de salud.

Estas cinco conductas podrían tener un impacto real inmediato en la salud de todos. No esperemos a perder la salud, no esperemos al otro año.

JD

 

 

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en enero 25 – 2014

Fotografía de Geoffrey Archer usada bajo Licencia de Creative Commons

 

blog | Riesgo y casualidad en salud

 

El riesgo es la probabilidad estadística de que ocurra un evento determinado. Se trata de un concepto matemático que permite estimar qué tan posible es que exista o aparezca un desenlace, por lo general negativo, en determinada población o período definido.

Existen riesgos simples, fáciles de entender y calcular, como prevalencia (número de enfermos en una población) e incidencia (número de casos nuevos en una población expuesta, en un tiempo determinado). Pero estos riesgos adquieren realmente un valor predictivo cuando son comparables entre sí. Es decir, cuando puedo analizar dos o más situaciones y definir un riesgo relativo para cada situación. Por ejemplo, el número de enfermos por diarrea es dos o tres veces más alto en una población donde la calidad del agua o el sistema sanitario es deficiente.

El concepto más utilizado es el riesgo relativo que compara la incidencia de una enfermedad en una población expuesta con una población no expuesta. Este análisis aparentemente simple ha permitido llegar a grandes descubrimientos en salud. Sin embargo, atribuir el calificativo de “causa” a un factor de riesgo requiere en realidad un análisis más complejo. No sólo es importante que el riesgo relativo sea muy evidente, o sea, que sean más los enfermos en una población expuesta, comparados con los enfermos en la población no expuesta, sino que debe haber relación dosis-efecto (entre mayor dosis de exposición, mayor número de enfermos), cronología (los enfermos deben aparecer sólo después de la exposición y nunca antes), reversibilidad (al retirar la exposición al factor de riesgo el número de enfermos debe disminuir) y plausibilidad biológica (deben existir fundamentos biológicos sólidos que expliquen los mecanismos que favorecen la aparición de la enfermedad). Por lo tanto, aunque son muchos los factores de riesgo bien identificados en salud, pocos pueden ser considerados como una causa única y clara de enfermedad.

Para complicar aún más este asunto, la gran mayoría de las enfermedades que aquejan hoy en día al ser humano son multifactoriales, que dependen de la coexistencia de muchos factores. Una vez más, aparece el principio de priorización o jerarquización de estos factores como el abordaje más sensato para encontrar soluciones. Si el factor de riesgo más importante, quizá hasta con características de “causa” de la crisis en salud es la corrupción, todas las medidas que se tomen deben ir cuidadosamente diseñadas para combatirla. Si el tabaquismo y el sedentarismo han sido reconocidos como las principales causas de enfermedad y muerte, deben ser erradicados si queremos tener salud.

JD

Este blog fue publicado en el periódico El Espectador en noviembre 30 – 2013

Fotografía de Official U.S. Navy Imagery usada bajo Licencia de Creative Commons

 

blog | El reto de las enfermedades crónicas

 

Una de las grandes causas de la crisis mundial en los sistemas de salud se debe al aumento exponencial en los costos directos e indirectos relacionados con las llamadas enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT).

La incapacidad y muerte prematura, además de los inmensos costos terapéuticos por estas enfermedades, amenazan la estabilidad económica de muchos países. Se trata de una real epidemia como la hipertensión arterial, la enfermedad coronaria, la obesidad, la diabetes y el cáncer.

A diferencia de las infecciosas, las ECNT se inician aun antes de nacer, en el vientre de la madre, y pueden durar muchas décadas ocultas antes de manifestarse clínicamente. Después de esto generan un deterioro progresivo del organismo hasta la muerte o la incapacidad.

Técnicamente no son transmisibles como la malaria o el dengue, pero suelen propagarse en medio de entornos familiares y sociales. Los hábitos que más han contribuido a su diseminación epidémica son el tabaquismo, el alcoholismo y el sedentarismo, así como la dieta rica en calorías y sal, pero baja en vegetales y frutas.

La humanidad ha logrado afrontar previamente grandes desafíos sanitarios, gracias a principios básicos de salud pública como saneamiento ambiental, agua potable, lavado de manos, antibióticos, vacunación, control de vectores y nutrición. Lamentablemente en muchas regiones del mundo y de nuestro país estas medidas siguen siendo insuficientes.

Las ECNT representan un nuevo reto para la humanidad. No disponemos de vacunas ni de medicamentos o intervenciones que hayan demostrado ser suficientemente efectivas. La promoción de la actividad física y la alimentación saludable, así como la erradicación del tabaquismo requieren un compromiso serio de muchos sectores de la sociedad. Aunque el sector salud debe liderar y orientar estrategias que permitan alcanzar estos cambios, es imposible lograrlo sin políticas estatales claras con el apoyo del sector privado, el sector educativo, la planeación urbana, las políticas económicas y comerciales, el cuidado del campo y el medio ambiente, entre otros.

Pero el mayor reto, el desafío real, es para cada ser humano. Debemos tomar decisiones sobre nuestros hábitos y comportamientos en un entorno adverso, que no nos facilita el cambio. Es posible que por principios evolutivos como la “selección natural” sólo sobrevivan en las próximas generaciones aquellos perfiles biológicos que logren mantener hábitos y estilos de vida saludables.

JD

Este blog fue publicado en periódico El Espectador en noviembre 2 – 2013

Fotografía de Tobyotter